Melek Taus el ángel caído

Melek Taus

Melek Taus el ángel caído y la religión YazidíLa religión yazidí es heredera del zoroastrismo persa y adoradora del fuego, una religión sincrética que concilia distintas doctrinas.

Melek Taus el ángel caído y la religión Yazidí

Entre sus creencias se encuentra la adoración al ángel caído llamado Melek Taus, al que los yazidíes representan con la figura de un pavo real, y que por haber cumplido con los mandamientos divinos es elegido por Dios como líder de los siete ángeles.

De acuerdo con el lingüista kurdo Jamal Nebez, la palabra Taus se deriva, muy probablemente, del griego y se relaciona con las palabras Zeus y Theos, aludiendo al significado de Dios. En este sentido, Melek Taus es el “Ángel de Dios”. Así es como los yazidíes ven a Melek Taus o Taus-e Malak.

Son una comunidad que vive mayoritariamente en la provincia de Nínive, en el norte de Irak, en las regiones de Jabal Sinyar y Shaija, siendo su epicentro la ciudad de Mosul. También hay yazidíes en algunas zonas de Irán, Turquía y Siria.

Los yazidíes siempre fueron una comunidad religiosa perseguida en el norte de Irak, no solo desde la aparición del grupo terrorista Estado Islámico.

También bajo el régimen de Saddam Hussein (1979-2003). Anteriormente se enfrentaron a la hostilidad de otros grupos religiosos, sobre todo a la de los musulmanes, que los consideran una secta apóstata.

Leyenda de Melek Taus el ángel caído

Su día sagrado es cada primer miércoles de Nisan (marzo/abril), en el día que celebran como el Año Nuevo. Creen que Dios creó a Melek Taus de su iluminación en esa fecha. La religión yezidi se basa en la teoría del ángel caído, sólo que interpretada a la inversa.

Según los relatos yezidíes de la creación, Dios creó primero de su propia iluminación a Melek Taus, y otros seis arcángeles fueron creados después.

Cuando Dios creó a los otros arcángeles les ordenó traerle el polvo de la tierra, para construir el cuerpo de Adán. Después Dios dio vida a Adán de su propia respiración y mandó a todos los arcángeles para reverenciar a Adán.

Ellos obedecieron, con excepción de Melek Taus, que se rebeló y se negó. Al preguntarle Dios el por qué, Melek Taus le contestó:

“¡Cómo puedo someterme a otro ser! soy de tu iluminación mientras que Adán fue hecho del polvo”

Este acto de orgullo hizo que Dios enviara a Melek Taus al Infierno. Los yezidis apoyan firmemente y sin fisuras la actitud que mantuvo, pues piensan que fue un acto de amor hacia su Creador.

Melek Taus pasó 7.000 años en el Infierno, y con las lágrimas que derramó por haber sido repudiado por Dios, apagó las llamas del averno.

Por esta razón, para los yazidíes no existe este lugar sino que creen en la transmigración de las almas, es decir, que el alma atraviesa distintas formas humanas. Lo que ellos denominan como un ‘cambio de ropa’.

Entonces, después de arrepentirse por no haber cumplido el mandato Divino, Dios lo perdonó y al ser el más poderoso arcángel, lo volvió a colocar como líder de los siete ángeles encargados de comandar el universo. Porque, para los yezidis, Dios se limitó a crear el universo y, una vez acabada su obra, se retiró y delegó el dominio del cielo y de la tierra a esos siete ángeles, capitaneados por Melek Taus.

Según los yezidis, el diablo es ahora quien gobierna el mundo, y es a quien se debe venerar.

Los yazidíes dicen que Melek Taus no es el “maligno” de otras religiones. La prohibición cultural de los yazidíes de pronunciar la palabra (decir el nombre de Dios es considerado una blasfemia por el yazidismo)

Nunca pueden pronunciar la palabra Shaitan (Satán); por extensión, tampoco de su boca no pueden salir términos que empiecen por “sh”, ya que es el sonido con el que comienza la palabra Shaitan; y según ellos, sería irrespetuoso por decir el nombre del diablo en vano.

Otro punto de choque con los islamistas mahometanos es que no se rigen por el Corán

Los dos libros sagrados de los yezidis son Kitab al-Jalweh, esto es, “El libro de la Revelación”, atribuido al ayudante de Sheikh Adi, el fundador de la comunidad yezidi y Miskhaf Resh, esto es, “El Libro Negro” atribuido a Khasan al-Bashi.

El primero (c. 1162–3 d. C.) es una especie de Nuevo Testamento, mientras que el segundo (c. 1342-3 d. C.) es una especie de Antiguo Testamento. Hay también poemas atribuidos a Sheikh Adi, historias sobre Sheikh Adi y notables yezidi, genealogías y proclamaciones.

El al-Jalweh consiste páginas sueltas hechas de pergaminos de piel de gacela; las páginas están cortadas en la forma de una media luna, del sol, la tierra, dos ríos, una cabeza de hombre con dos orejas o cuernos, etc.

Las páginas no están numeradas pero al pie de cada una de ellas está escrita la letra con la que comienza la página siguiente. Cada página tiene 16 líneas de escritura (el Corán lleva 12).

El Libro de la Revelación

El Libro de la Revelación es considerado como la palabra de Melek Taus –Lucifer– y recoge lo esencial de las creencias yezidis, indica que Melek Taus asigna responsabilidades, bendiciones y desgracias según su voluntad y que no le compete a la raza de Adán cuestionarlo.

Además, afirman esperar la llegada de un profeta que vendrá de Persia, que suprimirá la ley de Mahoma y abolirá el Islam, lo que por consiguiente permitirá la práctica de su fe luciferina con total libertad.

Los yezidis no creen en la misión de Mahoma, y esperan la aparición de dicho profeta Persa, quien revelará un libro ya escrito en el cielo, el verdadero. Este profeta sería el oponente, el “anti-Mahoma”.

Debido a que los yazidíes son una religión minoritaria, han sufrido grandes persecuciones, con pogromos en contra que casi terminaron con toda la religión. Esto ha provocado que disfracen su religión entre las principales corrientes del Islam.

Baba Sheij

Los yazidíes tienen un líder espiritual, conocido como Baba Sheij, una figura similar a la del Papa en el mundo católico. En la actualidad, este cargo lo ostenta Jurto Hajj Ismail, que vive en el norte de Irak, según el Instituto de Estudios de Al Arabiya.

Además, tiene un líder seglar, el emir o príncipe de los yazidíes, un cargo que ahora ejerce Tahseen Said, jefe del Consejo Supremo Espiritual Yazidí.

El Estado Islámico declaró un califato a finales de julio de 2014 y, desde entonces, se está dedicando a expulsar a las religiones minoritarias de la zona por considerarlos infieles, además de amenazarlos de muerte por no convertirse al Islam.

Esto ha provocado que los yazidíes se hayan refugiado en las montañas de Sinyar, en las cuales se encontrarían entre 35.000 y 50.000 personas, según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas

Los ángeles caídos del Libro de Enoch

Para Anton Szandor LaVey, el Papa Negro y fundador de la Iglesia de Satán (1966), los yezidis:

Son como los Vigilantes –los ángeles caídos del Libro de Enoch–, los que pretenden ser descendientes de Azazel. Creen en una contrapartida de la historia de Lucifer, es decir, en la manifestación del orgullo desterrado”.

Finalmente, para acabar, verdaderamente al escuchar la frase “los adoradores del diablo”, con solo pronunciarlo a uno se le ponen los pelos de punta, y se imagina una secta secreta de locos luciferinos. Error pensar eso.

Los yezidis, veneran al ángel caído, pero ni escuchan discos al revés, ni colocan los crucifijos boca abajo, y tampoco los yezidis jamás han quemado una mezquita, nunca han blasfemado por el placer de desafiar la autoridad, ni se han enfrascado en orgías sangrientas en el nombre de Lucifer.

Para ellos, la adoración del diablo es una religión aprobada por Dios mismo, una cultura en sí misma, no una cuestión de rebeldía juvenil con la cual jugar. Jamás ha tenido que ver con profanar tumbas a medianoche en un cementerio abandonado, a la luz de velas fabricadas con grasa de recién nacidos.

yezidi.jimdo.com

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