Él Resucitó — La doctrina de la Resurrección

De entre las mas grandes e influyentes religiones que existen en el mundo solo cuatro están basadas en una persona. Las demás están basadas es proposiciones filosóficas o rituales religiosos, míticos o místicos. De entre esas cuatro religiones que son el judaísmo, el islamismo, el budismo y el cristianismo solo esta última reclama que su fundador resucitó de la tumba.

La doctrina de la Resurrección es la base y el fundamento de la fe cristiana. Es un fundamento tan importante que todo el cristianismo se basa en ella, su veracidad o mentira hará que ella permanezca firme o se desplome.

Los apóstoles y los primeros cristianos creían firmemente en esta verdad. Lo predicaron, enseñaron y aun murieron por ella. No solo ellos sino que millones de creyentes a lo largo de la historia hicieron lo mismo.

El apóstol Pablo escribió esto en los albores del cristianismo cuando ya era cuestionado por ciertos sectores este hecho:

Pero si nuestro mensaje es que Cristo resucitó, ¿cómo dicen algunos de ustedes que los muertos no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, entonces tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, el mensaje que predicamos no vale para nada, ni tampoco vale para nada la fe que ustedes tienen” 1 Co 15:11-14 DHH.

Pablo dijo que no tendría sentido toda la doctrina cristiana sin la resurrección de Cristo y no solo eso sino que ellos mismos serian hallados como mentirosos:

“Si esto fuera así (que Cristo no resucitó) nosotros resultaríamos ser testigos falsos de Dios, puesto que estaríamos afirmando en contra de Dios que él resucitó a Cristo, cuando en realidad no lo habría resucitado si fuera que los muertos no resucitan” 1 Co 15:15 DHH (paréntesis mío).

Termina el apóstol su defensa de la resurrección advirtiendo:

“Porque si los muertos no resucitan, entonces tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes no vale para nada: todavía siguen en sus pecados” 1 Co 15:16,17 DHH

Cuando habla de que si Cristo no resucitó aun estarían en sus pecados está hablando de la redención o justificación, una doctrina fundamental del cristianismo de perdón de pecados y salvación.

Jesús anunció varias veces que moriría y resucitaría al tercer día (Mt 16:21). Si no cumplía esta promesa hubiera resultado ser un mentiroso o un loco, por lo tanto un hombre más. Pero si cumplía con su promesa de resurrección significaría que era mucho más que tan solo un hombre y que todo lo que prometió: la resurrección de los muertos, su Segunda Venida y la vida eterna también es verdad.

Indudablemente la resurrección es un hecho que confronta la razón y la experiencia humana por ser algo antinatural, ya que la experiencia nos dice que todos morimos y una vez muertos nuestros cuerpos se corrompen.

En la experiencia meramente humana nadie nunca salió del sepulcro e indudablemente la muerte es un enemigo indeseable e invencible.

Por esta razón, la doctrina de la resurrección a sido cuestionada durante toda la historia aun por personas creyentes.

Los teólogos liberales han propuesto muchas variantes con respecto a esto, lo han llamado: alegoría, simbolismo, mito e incluso, tratando de dar alguna explicación “científica” han afirmado que Cristo realmente no murió sino que solo entró en un “desmayo profundo” y volvió a la conciencia luego de unos días.

Todo esto para hacerlo más aceptable a la escéptica sociedad moderna. Pero lo cierto es que la tumba está vacía y que Cristo resucitó y eso lo hace Dios y sus promesas dignas de ser creídas y vividas y todos los que creemos en su sacrificio tenemos la esperanza de la resurrección y la vida eterna.


Autor: Pr. Emilio Agüero Esgaib para el Diario la Nación Paraguay

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