Este jueves 20 de marzo el Sol hace su ingreso al signo de Aries, lo que representa el año nuevo astrológico, el inicio de un nuevo ciclo natural, es el momento de renovar, de iniciar, de renacer. Se produce el equinoccio de primavera, momento en el cual el astro rey, en su movimiento aparente alrededor de la Tierra, intercepta la línea del ecuador.

La fecha iniciática que se conmemora cuando el Sol hace su entrada en Aries, tiene ver con renacimiento, renovación, y que fue asociado por los cristianos con la resurrección de Cristo, pero mucho antes de Jesús, ya se celebraba esta fecha, como una forma de enaltecer el espíritu renovador que acompaña a la primavera.

Es la resurrección de la naturaleza que en invierno muere para luego renacer y renovarse. Dice el maestro espiritual Omraam Mikhael Aivanhov, que cada año todo se renueva, pero en muchos casos no ocurre esto con el ser humano. Dice el Maestro que la humanidad tiende a no sintonizarse con esta renovación; sienten algo en el aire, en la naturaleza, pero no se dejan influir, e indica que deben aprender a abrir sus puertas y sus ventanas para que esta influencia pueda también impregnarles.

Para aquellos que han aprendido a sintonizarse con los ciclos de la naturaleza y a manejar sus leyes, que son las leyes de la vida, este período del equinoccio de primavera es muy importante, ya que lo utilizan para hacer todo un trabajo de purificación, de regeneración.

Sin embargo, en este ciclo que está por comenzar, y dado a los intensos aspectos astrológicos que acompañan a este equinoccio de primavera, el impacto energético será tan grande que la humanidad estará mucho más abierta a la influencia renovadora que se activa el 20 de marzo.

El año nuevo astrológico comienza con Urano, Plutón y Júpiter formando una semicruz de mucha potencia, a la cual en pocas semanas se sumará Marte (regente de Aries, el signo que se activa con la primavera), completando la cruz cósmica.

Es significativa la presencia de Urano durante varios años en Aries, lo que provoca un equinoccio de primavera de mucho más impulso, pues la natural renovación que trae esta época del año, está impregnada del eléctrico influjo uraniano, que acelera los cambios, que genera rebeldía, que se abre paso hacia el futuro a pasos acelerados.

El Sol en su recorrido por Aries, estará exactamente en conjunción con Urano el 2 de abril, fecha clave para desenlaces que generen hechos de impacto, fuertes impulsos renovadores, que se intensificarán cuando la cruz cósmica termine de formarse entre el 24 y 27 de abril.

Señala el Maestro Aivanhov que si se ha situado la resurrección de Jesús en este momento del año, es porque en realidad, se trata de la resurrección de toda la naturaleza.

La noción de resurrección está obligatoriamente ligada a la muerte; en tanto no muere, la semilla se opone a la manifestación de la potencia de la vida oculta dentro de ella. En el hombre, es la naturaleza inferior la que debe morir para dejar su sitio al espíritu, que encuentra entonces la posibilidad de liberarse para actuar y transformarlo todo.

El secreto de la resurrección está ahí, delante nuestro, en la naturaleza, y espera que nosotros lo comprendamos, que nos decidamos a morir conscientemente para que surja en nosotros un ser humano nuevo.

Se trata de una muerte simbólica y a la vez muy real, se trata de no apegarnos a viejas experiencias que condicionan nuestro actuar y nos atan a una cadena de conductas repetidas. Se trata de nacer cada día, de vivir cada día con asombro, sin expectativas forjadas por experiencias pasadas; cada día es totalmente distinto al otro, cada momento nos depara una sorpresa, una oportunidad de crecimiento.

Aries, el signo que da inicio al año zodiacal, se relaciona precisamente con esta energía vital, este primer impulso de vida. Por eso Aries es pionero, emprendedor, todo pasión y vitalidad, es la energía del niño que está descubriendo el mundo, que no entiende negativas y que cuando quiere algo va directo a su objetivo.

Marte es el planeta regente de Aries; la mitología lo ubica como el Dios de la Guerra. Marte es el principio de conquista, se relaciona con la confrontación, la energía, el impulso agresivo, la acción, la inducción y el estímulo.

Resulta interesante que en este equinoccio de primavera el Nodo Lunar Sur esté precisamente en Aries, indicando una oportunidad para corregir karmas relacionados con este signo, como son el exceso de impulsividad, las guerras cruentas y sin sentido, el egoísmo e individualismo, la impaciencia y la intolerancia; y a la vez se marca un aprendizaje con el Nodo Norte en el signo opuesto de Aries, que es Libra, que nos llama a equilibrar estas energías, a ser más ecuánimes, conciliadores, a armonizar nuestras vidas y acciones, y todo esto forma parte del proceso renovador que debemos vivir.

La influencia de Urano en el equinoccio de primavera, favorece a que se vayan manifestando, cada vez con más fuerza, las características de la Nueva Era de Acuario, por lo que la transición hacia esta gran etapa astrológica se está acelerando cada vez más.

El equinccio de primavera es uno de los cuatro momentos mágicos del año. En nuestro audio hablamos de estos 4 momentos mágicos. El siguiente enlace estará disponible una semana.


Vía » El Termómetro Zodiacal