¿Cómo y por qué nació la escritura? ¿Dónde se desarrolló? ¿Qué motivó la desaparición del sistema cuneiforme? El profesor y escritor asturiano Mariano Arias Páramo tiene las respuestas. En su tesis del doctorado en Filosofía de la Universidad de Oviedo El Escriba Sagrado, con la que obtuvo recientemente un sobresaliente cum laude por parte de la citada institución académica, Arias Páramo echa por los aires la teoría anterior del lenguaje, y rechaza que la escritura surgiera exclusivamente como soporte del habla.

Para empezar, el profesor de la Universidad Laboral de Gijón, que espera publicar próximamente este trabajo, asegura que ésta está ligada al sedentarismo y que, ante todo, nació «por pura necesidad».

A su juicio, el origen se debe a que era «un elemento más para apoyar el desarrollo económico, político, social y, fundamentalmente, religioso» del hombre durante un periodo que iría desde el Neolítico –a partir del año 9.000 antes de nuestra era aproximadamente– hasta el segundo milenio antes de Cristo.

«Fue un invento de los escribas debido a la necesidad que tenían de unificar el régimen tribal frente a los egipcios y otras tribus por el territorio», indica Mariano Arias, para quien «los judíos reescribieron la historia a su modo».

Según recuerda, los antiguos escribas pertenecían a una casta sacerdotal cerrada prácticamente hasta el siglo V a. C. que, a su vez, estaba ligada a la militar. Todo ello hizo que más de dos mil años antes del nacimiento de Jesucristo la religión monoteísta provocara la aparición del concepto de letra. «El paso del logograma al fonograma, es decir, la letra, permitió la creación de la figura de Yahveh», puntualiza.

En su investigación, Arias Páramo, que en 1991 fue finalista del Premio Nadal por su novela El silencio de las palabras , se basa principalmente en las teorías del anamorfosis y de los epiciclos.

«La escritura es una técnica, y como tal va alterándose a través del tiempo y necesita un proceso anamórfico», sostiene. Otras claves de su estudio se hallan en las investigaciones de nombres como el de la arqueóloga Denise Schmandt-Besserat, el profesor Dominique Charpin y el arqueólogo iraní Youssef Madjid Zadeh, entre otros muchos. Mariano Arias explica que decidió abordar un trabajo como su tesis El Escriba Sagrado , que dirigió el profesor de la Universidad de Oviedo Alberto Hidalgo, tras comprobar que cada una de las teorías que existían sobre la escritura lo hacían desde un punto de vista concreto.

«Había muchas historias de la escritura, pero no una filosofía de la misma. De su origen habían hablado arqueólogos, sociólogos y personas de otras disciplinas científicas, pero lo que a mí me interesaba era la escritura como idea para poderla relacionar con todas las partes que la han estudiado», manifiesta.

La Evolución para hablar del paso de la comunicación verbal a la no verbal, es imprescindible realizar un recorrido por tres cuencas: la del Tigris y Eufrates, la del Indo y la del Nilo.

«A estos tres lugares les une las crecidas del mar y su régimen agrario». En el Neolítico, las primeras representaciones que surgen y que más tarde darían lugar a la aparición de la letra, indica el filósofo, fueron fichas de arcilla que se utilizaban para contar, por ejemplo, las cabezas de ganado en el valle del Tigris y Eufrates. Estas últimas eran conocidas como bullae . «La escritura también es una reflexión sobre el momento que se vive», dice.

Tras las bullae , el antepasado de las letras y las palabras derivó en pictogramas (3.500-4.000 antes de nuestra era aproximadamente), y de ahí a la escritura cuneiforme (a partir del 2.800-3.000 B.P.). Tras ésta, fueron apareciendo alfabetos como el semítico, el fenicio, el cananeo y, más tarde, el hebreo y el griego. En concreto, las primeras letras empezaron a aparecer hacia el 1.300-1.400 antes de nuestra era.

El profesor y escritor manifiesta que el sistema cuneiforme «acabó viniéndose abajo porque tenía tantos signos que era imposible que las personas se entendieran entre ellas». Respecto a los soportes, se han utilizado materiales como el barro, la piedra, el pergamino y el papel, entre otros.

«La escritura es una variable para entender al hombre. Nace de la necesidad de éste, ya que es un elemento más para el desarrollo económico, político, social y religioso», puntualiza Arias.

El Amanecer del Hombre – Revolución Neolítica


Vía » La Voz de Asturias