Deterioros que nos estancan

Algunas de las situaciones consideradas deterioros, que nos estancan, no nos ayudan a crecer o nos provocan contrapesos en el desarrollo interno, así como en cualquier otra actividad.

Deterioros que nos estancan — Como tienes tu hogar así eres

La casa, o lugar que nos contiene, es una manifestación física de nuestro sistema psico-emocional (algo así como una proyección corporal o nuestra segunda piel) es tan importante una casa bien cuidada como nuestra salud, ya que en niveles altamente energéticos son parte de lo mismo y ayudan a nuestro enriquecimiento o empobrecimiento interno; de allí el dicho «dime como tienes tu hogar y te diré como eres, que posees y de que careces».

Deterioros estructurales de cualquier tipo, sean rajaduras, agujeros, roturas, suciedad u otros, en paredes, techos, pisos, vigas, puertas, ventanas, etcétera (hablan de mi propio cuerpo físico).

Humedad en los techos y las paredes, sean por pérdidas de agua o por condensación, que producen hongos en las paredes, putrefacción y descomposición de maderas, etcétera. También las pérdidas o goteos de cañerías, grifería u electrodomésticos (éstos comprometen todo nuestro mundo emocional).

Cualquier problema eléctrico en general

Fugas, cortocircuitos, lamparitas que se queman, tomas defectuosos, cableado desprolijo o “así nomás”, etcétera (aquí lo que se involucra es nuestro aspecto mental, el intelecto más precisamente).

Pérdidas de gas, sean pequeños olores o de mayor importancia (en este caso ya hablan de una movilización de la parte espiritual, temas del doble etérico o aspecto karmico de la persona… merecen urgente reparación).

Roturas o funcionamiento incorrecto de electrodomésticos, adornos, muebles, vidrios, objetos de confort u cualquier elemento en general (desde aquí en adelante, la lectura o interpretación que podemos hacer tiene directa relación con el sector de la casa donde se encuentre, según la escuela del Baguá):

  • Sitios estancados donde se acumulan objetos en desuso.
  • Lugares que juntan basura.
  • Malos olores (colocar bolsitas con especias o aromatizar de algún modo).
  • Habitaciones sin luz o poco ventiladas.
  • Lugares muy ruidosos (tomar medidas compensatorias o reducirlos).
  • El placard desprolijo o con ropa que nunca se utiliza.
  • Desorden en mesas de luz, escritorios, cómodas, alacenas.
  • Fotos antiguas sueltas y mezcladas.
  • Tener una casa mucho tiempo sin pintar, sin cambiar los muebles de lugar.
  • La mezcla de utensilios nuevos con los viejos.
  • Alfombras sintéticas y tubos fluorescentes.
  • Colocar demasiados espejos que crean campos pulsantes y los proyectan en formas variadas.
  • Adornos muy antiguos (especialmente los ligados a “historias emocionales”).
  • Cuadros con catástrofes.
  • Máscaras rituales y objetos religiosos que no sabemos su significado.

Reparación directa

En todos estos casos, la única solución es la reparación directa (sea arreglando algo roto o que no funcione, ordenando, reubicando, reparando o lo que corresponda según el deterioro).

Uno debe saber que es lo que tiene en su casa, debe estar ordenado y en correcto funcionamiento. Esto tiene que ver con el propio autoconocimiento y el desarrollo de procesos internos que hacen al crecimiento personal.

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Fabián Moreschini Feng Shui®
Consultor en Feng Shui & Radiestesia