Buda Siddharta Gautama

Buda Siddharta Gautama
Siddharta Gautama, Buda, se considera el Buda de nuestra era, uno de los budas principales que definen eras cíclicas de enseñanza y olvido del dharma

El término proviene del sánscrito बुद्ध, buddha: inteligente, iluminado. Etimológicamente deriva del verbo budh: despertar, prestar atención, darse cuenta, entender, recuperar la conciencia después de un desmayo.

Buda Siddharta Gautama

Según el budismo, Buda es la denominación que reciben aquellos individuos que han realizado su naturaleza bodhi.

Siddharta Gautama, Buda, se considera «el Buda de nuestra era», uno de los budas principales que definen eras cíclicas de enseñanza y olvido del dharma (la verdad; la naturaleza de la realidad, de la mente, de la aflicción del ser humano y del camino correcto para la liberación).

Buda nació en el seno de una familia noble del clan de los sakia

El nombre Gautamá indica que pertenecía algautamá-gotra (el linaje del mítico sabio Gótama). Su lugar de nacimiento fue en Lumbiní, el reino de Kapilavatthu, una aldea del Terai (en el actual Nepal) que está a los pies de los montes Himalayas.

Según la tradición oral, Śuddhodana, el padre de Siddharta, era el rey que gobernaba el clan sakia. Por este motivo Buda también es conocido como Sakya Muni (śākya-muni, el ‘sabio de los shakia’).

Su madre Maia Deví era una de las esposas del rey. Siddharta fue el nombre escogido para el recién nacido, que significa ‘la meta perfecta’ o ‘la meta de los perfectos’. La reina Maia, madre de Siddharta, murió justo al nacer su hijo, que fue educado por su tía Payapati.

Brahmán Asita

Según la tradición oral, poco después de su nacimiento fue visitado por el Brahmán Asita, un asceta de gran reputación por su sabiduría y por sus dotes para interpretar presagios.

El sabio brahmán profetizó que Siddharta llegaría a ser un gran gobernante o un gran maestro religioso..

Lo que consternó a Śuddhodana, que quería que su hijo siguiera sus mismos pasos y que un día le sucediera en el trono. Por ello su padre lo protegió de la dureza de la vida, fuera de palacio, para evitar que el hijo desarrollara su tendencia hacia lo espiritual.

Pensó que el mejor modo de evitarle la tendencia a la religiosidad consistía en impedirle toda experiencia con el lado amargo de la vida, de modo que creó en torno de él una vida llena de placeres y con el menor contacto posible con el sufrimiento de la realidad.

Sin embargo diversas “casualidades” permitieron que Siddhartha contemplase directamente la pobreza, la enfermedad, la extrema vejez y la muerte.

Profundamente afectado por la visión de estos males

(Quizá su lujoso aislamiento hizo aún más fuerte la impresión), decidió hallar la causa y la solución a estos males aparentemente irremediables, por lo que pensó en buscar las enseñanzas adecuadas.

Así fue como decidió abandonar su futuro reino, su mujer y su hijo en busca de un antídoto para el mal.

Dice la leyenda que Maia fue fecundada por un pequeño y bello elefante provisto de seis colmillos que hirió delicadamente su regazo sin causarle dolor.

Al nacer, el pequeño Siddharta habría aparecido ante su madre sobre un loto mientras una suave lluvia de pétalos caía sobre ambos, y dijo:

“Triunfaré sobre el nacimiento y la muerte y venceré a todos los demonios que hostigan al humano”

Según otra versión

Maia soñó una noche que un pequeño elefante con seis cuernos y cabeza de color rojo rubí bajaba del cielo y entraba en su vientre por el lado derecho.

Ocho sacerdotes le explicaron a su esposo que el niño sería santo y alcanzaría la sabiduría perfecta. Más tarde ella salió al jardín con sus sirvientas y caminó bajo un árbol sala, el cual se inclinó. La reina se colgó de una rama y miró a los cielos. En ese momento Siddharta surgió de su lado.

Dice también la leyenda, que cuando Gautama nació recobraron la vista los ciegos, los sordomudos hablaron y una música celestial llenó el mundo.

Según la costumbre de la época contrajo matrimonio a los 16 años con la princesa Yasodara, con quien tuvo un hijo. Partió con la cabeza rapada y ataviado con un vestido amarillo de itinerante, sin dinero ni bienes de ninguna clase, en busca de la iluminación. Más tarde descubrió que todo extremo es malo.

Durante 6 años el príncipe Siddhartha practicó un furioso ascetismo; tal como se lo indicaron los distintos maestros que a su paso fue encontrando.

Tan débil y esquelético llegó a estar que, según lo cuentan crónicas posteriores, apenas podía sostenerse en pie con todas sus costillas cubiertas por un ligero manto de carne. Sin embargo el antídoto al sufrimiento se le hacía esquivo y no hallaba nada concluyente en su búsqueda infatigable.

Buda aprendió dos cosas de suma importancia

  • Primero, que el ascetismo extremo no conducía a la liberación total, sino que era preciso algo más.
  • Segundo, que, alcanzado cierto punto, ningún maestro era capaz de enseñar nada más.

Siddhartha partió decidido a no seguir buscando fuentes externas de sabiduría, sino a encontrarlas dentro de sí mismo. En cierto momento una aldeana se apiadó del esquelético y maloliente asceta y le ofreció unas gotas de leche.

Siddhartha, que ya había reflexionado sobre las consecuencias inútiles de tan extrema privación, aceptó esas pocas gotas; y con energía renovada se sentó a los pies de un árbol con la firme decisión de encontrar, de una vez por todas, la pieza que faltaba en el rompecabezas cósmico.

Así fue como se sentó a meditar Siddhartha al pie del árbol (desde entonces conocido como el árbol Bodhi, o de la “Sabiduría”), a orillas del río Neranjara, en Buda Gaya (en el actual Bihar), cuando contaba ya 35 años.

Luego de muchos días y noches, donde fue sometido a toda clase de tentaciones y depresiones, alcanzó la iluminación y con ella la transformación. Se había sentado a meditar Siddhartha; al levantarse era el Buda.

Buda viene de la raíz “Bud” que significa “despierto” o “iluminado”

Así como Cristo significa “ungido”. No debe usarse como nombre propio, ya que significa un título y un reconocimiento por haber alcanzado un estado de desarrollo espiritual.

Posteriormente a esa experiencia crucial dudó sobre que hacer y, según la leyenda, los dioses del cielo le pidieron que no se quedara para sí esa experiencia sino que la compartiera con los demás hombres.

Así fue como en el Parque de las Gacelas, en Isipatana (la actual Sarnath), el Buda se encontró nuevamente con los 5 ascetas que habían compartido con él parte de su búsqueda.

Al principio éstos se negaron a escucharles

Convencidos que aceptar alimento (aquellas gotas de leche) había sido una claudicación. No obstante la serenidad y confianza del Buda se impuso y escucharon el primer sermón.

De esta manera, cuenta la leyenda, empezó a girar la rueda de la ley:

Las cuatro nobles verdades que caracterizan al budismo con una identidad propia. Así fue como nació la Sangha.

Durante 45 años Buda predicó a toda clase de personas

De ambos sexos, ricos, pobres, santos y ladrones. No hacía ninguna distinción de clase, de cultura, o de sexos. Tampoco de castas (con lo que se enfrentó directamente con el hinduismo, la religión dominante en la zona).

También aceptó la admisión de mujeres al nuevo culto; siendo la primera gran religión que creó la categoría de monjas; algo que en su época causó verdadero horror porque las mujeres no podían entender ni aspirar al conocimiento religioso.

Un detalle curioso es que las campanas, y su uso dentro del culto, también son de origen budista.

Afirmó que no existen intermediarios entre la humanidad y lo divino

Devas (dioses o ángeles), humanos y demonios se rigen por el karma, cuyas leyes dictan que la compasión y el amor por la existencia generan provecho tanto para las demás criaturas como para el que las ejerce, purificando su karma.

Buda es tan solo un ejemplo, un guía y un maestro para aquellos seres que deben recorrer la senda por su cuenta, lograr el despertar espiritual y ver la verdad y la realidad tal como son.

La doctrina budista de práctica meditativa no fue una revelación divina, sino más bien el entendimiento de la verdadera naturaleza de la mente y tal entendimiento puede ser descubierto por cualquiera. Es el adentrarse en la realidad lo que se logra al comprender que la ignorancia puede eliminarse.

La personalidad del Buda histórico

Siddhartha Gautama, tal como aparece en todos los relatos de la época, es avasallante. Su personalidad se proyecta a través de los tiempos en cada anécdota que leemos de él.

Siddharta Gautama murió a los 80 años de edad

La causa fue una intoxicación alimenticia que le produjo vómitos, hemorragias y grandes dolores que, según los testimonios, soportó con gran entereza. Finalmente, se recostó en un bosque de mangos en Kushi-Nagara, a unos 175 kilómetros al noroeste de Patna.

Allí, rodeado de sus discípulos, alcanzó la paz eterna de la extinción completa, el para nirvana. Este es un estado al que solo acceden después de morir los que han alcanzado el nirvana durante su vida.

Antes de expirar dijo el Nirvana Sutra, donde resume toda su enseñanza y aclara los puntos que él vio que no estaban bien comprendidos.

Según los escritos budistas sus últimas palabras fueron: “todas las cosas son perecederas. Esforzaos por vuestra salvación”.