Academias de Brujas del Siglo XXI

brujas del siglo XXI

Según el documento Propósitos Psicológicos de la brujería, escrito por el médico Serge Raynaud de la Ferrière, la llamada religión de la magia cuenta con más de 200 millones de miembros activos a nivel mundial, entre los que se encuentran brujos modernos, fetichistas, brujos de tribus y de todas las sectas existentes: desde los indios y chamanes de América hasta las tribus de Asia Central, sin dejar de lado África y, por supuesto, Oceanía.

Academias de Brujas del Siglo XXI

En México y otros países de América Latina este fenómeno también se ha documentado, pero al no ser posible un censo riguroso para evaluar sistemáticamente la práctica de brujería, los resultados son desproporcionadamente distintos entre un cálculo y otro.

Mientras la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) revela que en el país hay más de 3,600 católicos por sacerdote, Elio Masferrer Kan, antropólogo de las religiones y presidente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de las Religiones (ALER), estima que por cada 3,500 personas podría haber hasta 100 brujas y brujos.

Casi tres millones y medio a nivel nacional. No obstante, cifras publicadas por la Universidad Nacional Autónoma de México revelan que hay más de 30,000 brujos especializados en el país.

— A pesar de que la brujería es ancestral, hoy toma fuerza por las crisis que enfrentan las religiones y la constante necesidad de búsqueda del ser humano, asegura Masferrer. En México y en América Latina hay millones y millones de brujas y brujos, porque la magia no es exclusiva de un género y estၠtomando mucha fuerza, de hecho, hay distintas corrientes y niveles. Es comón que cada clase social tenga sus propias brujas, aclaró.

Tradición y formación

La magia y las brujas son una realidad mundial, asegura Verónica Hernández, directora de una de las escuelas de magia establecidas en México desde hace seis años; pero, mientras algunos aplican un conocimiento empírico, otros prefieren acudir a escuelas.

De acuerdo con la instructora de Círculo Wicca, el perfil de las personas que aprenden magia en las aulas es el de un manifiesto interés por conocer este terreno y aplicar las enseñanzas a nivel individual y colectivo.

— Nosotros seguimos la tradición de los celtas, como el chamanismo europeo. Damos cursos de magia natural, interpretación de sueños, las runas como oráculo dentro de la magia y mostramos un camino basado en el contacto y la reverencia hacia la naturaleza y en la creencia de que la divinidad es un dios-diosa, que hay una energía femenina y masculina, explica Hernández.

Los grupos son de 10 personas y cada año abren hasta cuatro grupos

Dependiendo de las necesidades de la gente. “Ahora contamos con 11 sacerdotisas que estudiaron más de un año, acudieron a todas las ceremonias para celebrar los cambios de estación y las cosechas y, además, son personas que ya saben de magia, adivinación y sanación”, dice Hernández.

En la actualidad, la escuela tiene 70 aspirantes y también ofrece clases a distancia por internet. Gracias a este sistema abierto, cuentan con alumnos en Guadalajara, Monterrey y Baja California.

Para la directora, la magia es un complemento en la vida y asegura tener alumnos de 18 a 75 años, entre ellos, profesionistas y amas de casa. Según ella, esto es consecuencia de la necesidad de estar en contacto con la naturaleza, “como que las religiones o el estilo de vida que tenían antes ya no les resuelve todas sus preguntas y quieren encontrar respuestas, todos están en la búsqueda de una paz interior”. En los 60 años que tiene la escuela, han sido formados aproximadamente 200 wiccanos.

Escuelas internacionales

En varios países existen centros, institutos o escuelas para brujas. Según la agencia católica Zenit, en Holanda se hizo famosa una institución llamada la Granja de las Brujas que dirige Margarita Ronden y en la que se han formado aproximadamente 160 discípulos en las últimas cuatro décadas.

Los talleres cuestan más de 200 dólares por fin de semana, y más de 2,600 dólares por un curso completo. Este concepto se ha extendido a Francia, España e Italia donde también existen grupos que practican y enseñan brujería en todas sus modalidades.

En el continente americano, Haití, Cuba, República Dominicana, Jamaica, las Antillas, Brasil, México, Argentina, Canadá y Estados Unidos (Salem, Massachusetts; Nueva Orleans), también cuentan con grupos de aprendizaje, asegura Masferrer.

En el caso de Haití y Brasil, dice, los aprendices buscan principalmente clases de vudú y otras ramas de la brujería africana, mientras que en Cuba van por conocimientos de santería. En Argentina está el Centro de Investigación y Enseñanza de Parapsicología Científica y Terapias Alternativas, en donde se imparten clases de control mental, magia roja o hechizos de amor, talismanes y amuletos, así como ovnilogía. El costo de los cursos oscila entre 1,500 y 2,000 dólares.

— Este asunto es muy extenso, yo creo que por un lado hay necesidad de encontrar algo en qué creer y por otro, está esa curiosidad por conocer lo mágico, lo oculto. Los seres humanos tenemos un pensamiento y raíces mágicas”, agrega el antropólogo de las religiones.

¿En dónde más?

Si las Brujas de Salem no tuvieron estudios formales, es porque no quisieron venir a México. En varios estados de la República pululan pequeños centros y maestros del oficio. Prueba de ello es la Red de brujos de Catemaco, Veracruz, quienes, además de hacer trabajitos, comparten sus conocimientos a cambio de 15,000 pesos.

En la Ciudad de México está el Círculo Wicca que, en un año, forma a magos especializados en la tradición celta. El requisito es participar en rituales (y 8,700 pesos).

Hay quien prefiere maestros más tradicionales y menos comerciales, los que nacen con poderes y heredan el conocimiento de sus antepasados, tal es el caso de las brujas de Atlacomulco, en el Estado de México; en Cortazar, Guanajuato; en Huautla de Juárez y partes de la Sierra de Oaxaca; en Los Altos de Chiapas y, por supuesto, en Catemaco, Veracruz.

quo.mx