Verdolaga — Planta mágica que los monjes usaban contra la solitaria

Verdolaga
Verdolaga

La verdolaga (lat., Portulaca oleracea) es una planta que podemos calificar de hortaliza pues existe una variante cultivada en las huertas —la llamada sativa— muy apreciada como alimento refrescante y remineralizante ya que formaba parte, de manera muy destacada, del conjunto de las verduras troceadas para el enciamet, es decir, la ensalada, que solían tomar los capuchinos y capuchinas en la colación vespertina de los días penitenciales de ayuno.

La verdolaga tiene propiedades dulcificantes de la vejiga y de las vías urinarias y, además, es antiescorbútica, refrescante y muy diúretica.

Los antiguos frailes describían la verdolaga talmente como si se tratase de una hortaliza:

“La verdolaga es planta hortense y se usa como verdura. Es un verdadero veneno para la lombriz solitaria que tiene su asiento en los intestinos del hombre. Cómase la verdolaga en ensalada verde o seca, cruda o cocida, su efecto es siempre el mismo, y cuando no es posible tenerla, como puede suceder, principalmente en invierno, su semilla cocida suple a la planta, pero con tal que se haga un uso más largo de ella. Basta comerla una sola vez para que perezca la lombriz solitaria, de la que el enfermo se desembarazará después por las vías ordinarias” (Secretos y procedimientos, 156).

La verdolaga en la medicina popular se ha empleado como vermicida.

Además, es una planta que goza de numerosas propiedades refrescantes, depurativas y diuréticas, a propósito de las cuales fray Jacint de Sarrià escribió en el año 1751, cuando residía en el convento de capuchinos de Vilanova de Cubelles, que “las Verdulagas aplicadas en forma de emplastre mitigan lo dolor del cap, y van bé contra la inflamació dels ulls y de las demés parts del cos, y tempera los incordis del ventrell y budells, y refrena lo demasiat apetit de la carn. Ben cuytas y menjadas són bonas per matar los cuchs, y contra los fluxos de sanch del pit” (BHC, De algunas herbas, f. 139).

Un emplasto es la aplicación de un remedio de textura glutinosa extendido sobre un trapo aplicado al cuerpo y, debido a las virtudes refrescantes de la verdolaga, los hortelanos capuchinos preparaban un emplasto de ajenjo, verdolaga y ruda de gran eficacia vermicida.


Valentí Serra | catalunyacristiana.cat