La Reina de la Clase — Malkat ha-kitá

La Reina de la Clase — Malkat ha-kitá
La Reina de la Clase — Malkat ha-kitá

La Ley Judía establece que Yom Kipur no expía los pecados entre el individuo y su prójimo. En otras palabras: no podemos pedirle a HaShem que nos perdone por haberle causado dolor a otra persona hasta que le pidamos primero perdón a esa persona.

Pedirle perdón a otra persona es muchísimo más complejo que pedirle perdón a HaShem. Justamente con relación a este tema quiero compartir con ustedes una historia verídica que me trajo lágrimas a los ojos cuando me la contó el Rabino Shalom Arush.

En Israel, en el mundo de las escuelas para niñas y adolescentes, está muy difundido el concepto de malkat ha-kitá, la reina de la clase. A menudo, la reina de la clase es una alumna rubia y de ojos celestes, la hija de alguien acaudalado o de alguien con mucha influencia en la comunidad, y a quien le encanta divertirse a costa de los demás. Rina, de diecisiete años de edad, estudiaba en Bnei Brak, Israel, en el colegio secundario, y era la Reina de la Clase.

Una vez, una de sus compañeras, Rebeca, que no era ni tan linda, ni tan popular, y que además tenía el pelo crespo y era hija de un taxista, llegó a la clase con el pelo cortado con forma de hongo. La Reina, que siempre andaba merodeando en busca de alguna buena broma a expensas de los demás, al verla, exclamó en voz bien alta: — ¿Alguien sintió que lloviera dentro del aula? ¡Están creciendo hongos dentro del aula!. Y entonces todas las alumnas estallaron en un estruendo de carcajadas.

Rebeca sintió cómo el rostro se le ponía de color tomate y después de color blanco, como si alguien le hubiera hecho un corte en la garganta. La pobre se sintió terriblemente humillada, hasta el punto de casi desmayarse. Precisamente en ese momento sonó el timbre y la maestra pidió que todas las alumnas se sentaran en sus respectivos asientos. Nuestra víctima se sentó en un charco de lágrimas, que bien podría haber sido un charco de su propia sangre.

La reina de la clase era una artista en el arte de reírse a costa de los demás, que es la peor forma de crueldad y cinismo. Y que en mi opinión, es peor incluso que un acto terrorista…

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