Lluvia de Piedras

Lluvia de Piedras

El universo está lleno de misterios que desafían nuestro conocimiento actual. Historias sobre estos extraños fenómenos que estimulan la imaginación y abren posibilidades inimaginables. ¿Son verdad? Usted decide.

Lluvia de Piedras — Inexplicable Fenómeno

A lo largo de la historia hubo numerosos casos registrados sobre extraños objetos que caen desde el firmamento, como peces, ranas, dulces, medusas, frijoles, nueces, semillas, y todo tipo de objetos extraños e inverosímiles.

Una teoría popular explica que estos acontecimientos son causados por fuertes vientos que baten los objetos desde el suelo o el agua, y son lanzados hacia ciudades remotas a muchos kilómetros de distancia.

Pero esta teoría, ¿puede explicar también esa lluvia de rocas pesadas que dañan las casas, e incluso, mata a las personas y al ganado?

Una larga historia de lluvia de objetos

Uno de los primeros casos registrados sobre “lluvia” de objetos, proviene de los escritos del filósofo y naturalista romano Plinio el Viejo, que documenta tormentas de ranas y peces en el siglo I, en lo que hoy es Italia.

En el siglo III, el antiguo retórico y gramático griego, Athenaeus, escribió en su obra “The Deipnosophists” (libro VIII):

“En Paeonia y Dardania, según dicen, llovieron ranas y fue tan grande el número de estas ranas, que las casas y los caminos quedaron llenos de ellas; al comienzo, por algunos días, los habitantes trataron de matarlas, y cerraron sus casas y resistieron la plaga.

Pero esto no los benefició, porque encontraron que todas sus vasijas estaban llenas de ellas, y descubrieron que las ranas estaban hervidas y asadas en todo lo que comían, y cuando, además de todo esto, no pudieron usar el agua, ni siquiera poner sus pies sobre el suelo debido a los montones de ranas que estaban por todas partes, y como también estaban molestos por el olor de aquellas que habían muerto; entonces abandonaron el país”.

Numerosos casos inusuales

Desde entonces, otros numerosos casos inusuales fueron documentados, incluyendo:

  • Una tormenta en Italia en 1840 que depositó miles de semillas nativas parcialmente germinadas del árbol de Judas, nativas de África Central.
  • Una capa de cristales de azúcar en 1857, en el condado de Lake, California; una lluvia de avellanas sobre Dublín, Irlanda, en 1867.
  • Mejillones vivos en el estanque de Paderborn, Alemania, en 1892; y medusas en Bath, Inglaterra, en 1894.

Quizás una de las “lluvias” más emocionantes que se produjo fue la lluvia de monedas del siglo XVI, cuando el 16 de junio de 1940 cayeron desde el cielo sobre el pueblo ruso de Meschera.

Los arqueólogos sostuvieron la hipótesis de que un fuerte viento barrió un tesoro escondido que había sido expuesto por la erosión del suelo, antes de que este cayera.

Uno de los primeros científicos que abordó los extraños fenómenos de la lluvia de objetos fue E.W. Gudger, un ictiólogo del Museo Americano de Historia Natural.

Gudger publicó un artículo en la revista Historia Natural, titulado “La lluvia de los Peces”, en el siglo XX, en que sugirió cuatro posibles explicaciones para la lluvia de especies marinas.

En primer lugar, sugiere que algunas especies animales “fuera de lugar”, simplemente pueden estar emigrando. En segundo lugar, expresó que los peces u otras especies marinas se quedaron varados en tierra luego del desbordamiento de estanques o arroyos.

En tercer lugar, que los peces que estaban hibernando habían sido despertados por las fuertes lluvias, y emergieron a la superficie. Y en cuarto lugar, que los peces habían sido sacados del océano o del lago, por trombas marinas o tornados, y habían sido arrojados a tierra a muchos kilómetros de distancia…