Teoría de Sigmund Freud sobre la Interpretación de los Sueños

Teoría de Sigmund Freud sobre la Interpretación de los Sueños
Teoría de Sigmund Freud sobre la Interpretación de los Sueños

En 1899 se publicó en Alemania la La Interpretación de los Sueños considerada la obra más importante e influyente del padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX , inaugurando una nueva disciplina y modo de entender al hombre, el psicoanálisis.

Teoría de Sigmund Freud sobre la Interpretación de los Sueños

Tras algunos años de aislamiento personal y profesional debido a la incomprensión e indignación que en general sus teorías e ideas provocaron, comenzó a formarse un grupo de adeptos en torno a él, el germen del futuro movimiento psicoanalítico. Sus ideas empezaron a interesar cada vez más al gran público y se fueron divulgando pese a la gran resistencia que suscitaban.

Como investigador científico se centró en el campo de la neurología, derivando progresivamente sus investigaciones hacia la vertiente psicológica de las afecciones mentales, de la que daría cuenta en su práctica privada.

Estudió con el neurólogo francés Jean-Martin Charcot las aplicaciones de la hipnosis en el tratamiento de la histeria. De regreso en Viena y en colaboración con Joseph Breuer desarrolló el método catártico que es una técnica psicoterapéutica que provoca un efecto terapéutico a través de la purga o descarga de afectos patógenos ligados a sucesos traumáticos a través de su evocación.

Al inicio del primer capítulo, Freud describe su trabajo de la siguiente forma:

En las páginas que siguen demostraré que existe una técnica psicológica que permite interpretar sueños, y que, si se aplica este procedimiento, todo sueño aparece como un producto psíquico provisto de sentido al que cabe asignar un puesto determinado dentro del ajetreo anímico de la vigilia. Intentaré, además, aclarar los procesos que dan al sueño el carácter de algo ajeno e irreconocible, y desde ellos me remontaré a la naturaleza de las fuerzas psíquicas de cuya acción conjugada o contraria nace el sueño.

Uno de sus descubrimientos en relación a los sueños es que las emociones que se encuentra superficialmente en el subconsciente se generan en la superficie consciente durante los sueños y al recordar todo ó parte de los sueños ayudan al individuo a sacar sus emociones internas, frustraciones, recuerdos bloqueados, traumas y cualquier otro sentimiento para psicoanalizar la conducta del individuo en el presente.

Sigmund Freud utilizó sus propios sueños como ejemplos

Para demostrar su teoría sobre la psicología de los sueños. Distingue entre el contenido del sueño “manifiesto” o el sueño experimentado al nivel de la superficie, y los “pensamientos de sueño latentes”, no conscientes que se expresan a través del lenguaje especial de los sueños.

Freud mantiene que todos los sueños representan la realización de un deseo por parte del soñador, incluso los sueños tipo pesadilla. Hay sueños negativos de deseos, donde lo que aparece es el incumplimiento de un deseo. Para esto se dan varias explicaciones, entre las cuales está la satisfacción de una tendencia masoquista.

No obstante sigue en pie la conclusión general de Freud: los sueños son realizaciones disfrazadas de deseos reprimidos. Según su teoría, la “censura” de los sueños producen una distorsión de su contenido.

Así que lo que puede parecer ser un conjunto de imágenes soñados sin sentido puede, a través del análisis y del método “descifrador”, ser demostrado ser un conjunto de ideas coherentes. Freud propone que al valor del análisis de los sueños se radica en la revelación de la actividad subconsciente de la mente.

Considera que todo sueño es interpretable

Es decir, puede encontrarse su sentido. La labor de interpretar no recae sobre todo el sueño en su conjunto sino sobre sus partes componentes basándose en una especie de libro de los sueños, donde cada cosa soñada significa tal otra cosa en forma rígida, sin considerar la peculiaridad de cada sujeto.

Primero se descompone el relato en partes, y recién al final surge la interpretación final o global, en la cual se nos revela el sueño como una realización de deseos.

El sueño no es meramente actividad somática: es un acabado fenómeno psíquico de realización de deseos, y por tanto debe ser incluido en el conjunto de los actos comprensibles (no incomprensibles) de nuestra vida despierta, constituyendo el resultado de una actividad intelectual altamente complicada.

El deseo aparece disfrazado en el aspecto manifiesto del sueño, en lo efectivamente soñado, proceso denominado deformación onírica. Freud se pregunta porqué tiene que haber una deformación, ya que podría haber ocurrido que el sueño expresara el deseo en forma directa, sin deformación. Esta deformación es intencional y se debe a la censura que el sujeto ejerce contra la libre expresión de deseos, por encontrarlos censurables por algún motivo.

Ampliamente considerada como su más importante contribución a la psicología, Freud dijo de su obra: “Un descubrimiento como este se corresponde a uno de entre muchos, pero solo se vislumbra una vez en la vida”.

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