El poder de los objetos inanimados

El poder de los objetos inanimados
El poder de los objetos inanimados

En la porción de Vaerá, Aharón provocó el milagro de la primera plaga, la Plaga de Sangre, porque el Creador le dijo a Moshé que le indicara a Aharón que tomara su vara y que golpeara el Río Nilo. Sin embargo, el Midrash pregunta por qué fue Aharón y no Moshé quien realizó esta acción.

Rashi nos explica la respuesta

Cuando la madre de Moshé lo colocó en una canasta en el Río Nilo, el río lo protegió, por ende, Moshé tenía una deuda de gratitud con el Río Nilo y por ello no podía ser él quien lo golpeara. Así que, cuando llegó el momento de convertir el agua en sangre y hacer que las ranas salieran del río, fue Aharón quien golpeó el agua y no Moshé.

Puede que leamos lo anterior y pensemos:

“¿Qué sentimientos podía tener el Río Nilo? ¿De verdad Moshé lastimaría los sentimientos del Río Nilo al golpearlo?”.

Pero la verdad es que aquí se nos revela un concepto muy importante, un concepto que también podemos ver en funcionamiento durante Shabat. Por ejemplo: una de las razones por las que cubrimos la jalá es para no “avergonzarla”.

Se puede recitar el Kidush tanto sobre la jalá como sobre el vino, así que si escogemos recitar el Kidush sobre el vino, cubrimos la jalá para que no sea avergonzada por nuestra decisión. Por lo tanto, la conciencia que tenía Moshé con relación al Río Nilo despierta dentro de nosotros la noción de que existe una conciencia en todo lo que hay en nuestro mundo.

Red de energía y Luz

Todos los objetos, animados e inanimados, están interconectados por una red de energía y Luz

No fueron sólo las aguas del Nilo las que salvaron a Moshé mientras flotaba río abajo cuando era bebé; también lo protegieron la energía y la Luz dentro del Río Nilo.

Hay cuatro niveles de vida

  1. Inanimado
  2. Vegetal
  3. Animal
  4. Humano.

Y todo en nuestro mundo tiene vida, incluso una mesa.

Es esencial que desarrollemos nuestra conciencia sobre la constante interacción que existe entre nosotros y todo lo que nos rodea, y que entendamos que esta interacción es necesaria para completar nuestro tikún.

Por ejemplo: nosotros necesitamos que la energía de la comida sepa que la respetamos para que la comida pueda darnos respeto.

Falta de respeto

Si una persona muestra falta de respeto a un pedazo de pan al arrojarlo a la basura, lo que esa persona ha declarado en efecto es: “Yo no respeto la energía contenida dentro de este alimento”. Y la consecuencia a esa falta de respeto es que, a donde sea que esa persona vaya, la energía en el pan no le dará los nutrientes necesarios y tampoco lo saciará.

Además, el Zóhar dice que incluso las paredes del hogar de una persona tienen el poder de hablar

Acciones negativas

Si una persona realiza acciones negativas en una habitación, no sólo la energía de la habitación puede decirle al Creador lo que ha ocurrido, sino que también puede informarle a otros objetos inanimados lo que esa persona ha hecho; y en el futuro cuando la persona necesite protección por parte de las demás paredes, del piso o de las puertas, estos objetos pueden escoger protegerlo o no con base en lo que han escuchado acerca de él.

Por ejemplo: cuando entramos a una reunión importante, hasta el piso sobre el cual caminamos contiene chispas de Luz que pueden escoger ayudarnos en nuestro trabajo o no. Cuando nos sentamos en una habitación y estudiamos, la energía en las paredes de la habitación puede escoger ayudarnos a conectar con la Luz del Creador o no.

Necesitamos la asistencia de todo lo que nos rodea

Incluyendo los objetos inanimados. Y el Zóhar dice que, así como las paredes de nuestro hogar tienen una opinión de nosotros, también lo hacen nuestra ropa y otros objetos.

Estos objetos inanimados pueden sustentarnos, así que no deberíamos hacerles ningún daño.

A lo largo de su vida, Moshé estuvo interactuando con objetos inanimados y necesitó la asistencia de objetos tales como el agua, las piedras y varas. Sin embargo, la mayoría de nosotros ni siquiera estamos conscientes de cuán necesarios son los objetos inanimados para nuestro propio desarrollo y crecimiento espirituales.

Por ejemplo, Rav Berg solía indicar que cuando preparamos las doce porciones de pan en la comida de Shabat y escogemos una porción para el lado derecho, la cual es la porción que cortamos y comemos después de la bendición, y después colocamos una pieza de pan incluso más apetecible en el lado izquierdo, es importante no intercambiar estas dos piezas. ¿Por qué?

Porque la jalá en el lado de la mano derecha está consciente de que será utilizada para el HaMotsí (la bendición del pan), y cambiar su designación sería “avergonzarla”. Sé que esto puede parecer tonto, pero necesitamos que la jalá nos dé su energía en Shabat, y si la cambiáramos de posición, obtendríamos menos Luz de esa conexión tan importante.

Todo el reino de objetos inanimados está en constante comunicación consigo mismo y con todas las cosas vivientes. Por ende, es sumamente importante que nunca le faltemos el respeto a algún objeto del mundo inanimado. Necesitamos la asistencia de este reino para poder alcanzar el Guemar HaTikún, el Fin de la Corrección.


Michael Berg