Caja Mágica de la Felicidad

Cuenta la leyenda que la ceremonia de armar “La Caja Mágica de la Felicidad” se practica desde hace muchísimos años y que da buen resultado si se cumple al pie de la letra con todos los pasos a seguir para su realización y se pone en práctica la misma noche del 24 de diciembre. ¿Se anima a pedir sus deseos más íntimos?

La caja mágica de la felicidad — Rituales de Nochebuena

Aunque en la actualidad decir caja es sinónimo de practicidad porque son las aliadas incondicionales de la decoración debido al problema de espacio que plantea nuestra modernidad, en la antigüedad las cajas sirvieron para atesorar los objetos más preciados.

Ya en esa época, hacerse de una de ellas no era nada fácil, pues con los pocos elementos con los que se contaba en los comienzos de la humanidad, armar una requería de toda una industria.

La cultura celta se destaca, entre otras cosas, por el armado de unas que servían para contener objetos sólo utilizados para el intercambio comercial.

Más tarde, en el viejo continente, se usaron para colocar joyas o papeles; en la corte de los Luises se destacaron las cajas fuerte y las de música, que también eran un claro instrumento diferenciador de la alta clase social.

Pero fueron las gitanas húngaras las que utilizaron las cajas con un sentido más místico: tenían la costumbre de guardar dentro de ellas objetos ancestrales de familia porque creían que podían concentrar para siempre la energía que les había conferido la persona a la cual habían pertenecido.

Pero una caja también podía guardar la mejor energía de cada uno, si al armarla se tenían en cuenta los elementos de la naturaleza que regían a su poseedora desde el nacimiento y que están directamente relacionados con el signo del zodíaco, que es el que determina el elemento con el que cada uno tiene mayor afinidad.

La otra cuota de poder la otorgaba la Luna

Esta última imprimía con su influencia una energía positiva capaz de hacer posible todos los deseos que se expresaran durante los 28 días que conformaran el ciclo lunar.

Por todo esto, en esta nota hemos rescatado el sentido de estas cajas mágicas. Siguiendo las siguientes instrucciones podrá armar una y hacer efectivos algunos anhelos. El bricolaje bien vale la pena …

La caja de Pandora

Para empezar a armar la caja lunar conviene valerse de una caja virgen, que no haya sido usado para otra cosa.

Si esto no es posible, porque hemos rescatado una que anteriormente cumplió con otra finalidad, entonces habrá que limpiarla, dejándola a la intemperie para que reciba los rayos del sol y de la Luna durante 24 horas.

La caja debe responder al gusto personal

Pero para armarla habrá que respetar ciertos parámetros y los elementos que intervienen en el exterior e interior de su confección. Conviene elegir materiales nobles y ecológicos para formar su estructura. Siempre debe estar recubierta y forrada prolijamente.

En su exterior, sobre la tapa, habrá que colocar los siguientes elementos:

  • Dos plumas: porque para los aborígenes son, desde tiempos remotos, símbolos de suntuosidad y de poder, pero en verdad desde lo espiritual representan todo lo que se eleva, se moviliza y nos hace despegar los pies de la tierra. Representan los sueños y las locas ideas que habitan en cada uno.
  • Una piedra de cuarzo blanco: se tienen que ubicar por encima de las plumas, se puede pegar sobre ellas para que las sostengan. Esta piedra es la única que tiene el mismo magnetismo que la tierra, por eso, se usa para relojería. Es una activadora de elementos y, en este caso, pone en movimiento lo que las plumas representan, en otras palabras, hace realidad los sueños.

En el interior de la caja nunca deberá faltar

  • Un espejo: porque siempre estará reflejando la imagen de la dueña de la caja cada vez que la abre para pedir un deseo; el espejo tendrá que ser tan amplio como la base de la caja.
  • La piedra que corresponda al signo del propietario de la caja: si pertenece a un signo de agua – por ejemplo, si es de Cáncer, Escorpio o Piscis – tiene que colocar un lápiz lázuli; si es de un signo de tierra – como Virgo, Tauro o Capricornio – tendrá que ubicar una turmalina; si es de fuego- Aries, Leo, Sagitario – lo ideal es un granate y si es de aire -Géminis, Libra o Acuario – es infaltable una turquesa.
  • Una foto muy querida de la dueña, actualizada.
  • Unas gotas del perfume preferido: deberá rociar una bolsita que contenga un ramillete de las flores que le corresponden según su signo zodiacal. Los de agua deberán llenar la bolsita con flores de pino, los de aire con jazmines, para los de tierra sera óptima la lavanda y para los signos de fuego, las flores de girasol.
  • Una moneda antigua: para que nunca le falte el dinero; la moneda antigua no simboliza el intercambio sino la perdurabilidad de un valor.
  • Un elemento que tenga que ver con un ancestro o que sea venerado por ella: un dientito que se le cayó de chica, la medallita de un trofeo.

Y cada vez que tenga un anhelo personal deberá escribirlo y sintetizarlo en una frase escrita sobre un papel en grafito.

Tendrá que repetir el pedido del deseo durante 28 días corridos, que es el tiempo en que se cumplen todas las fases que recorre la Luna hasta volver a su sitio de partida.

Junto con él, por escrito, habrá que poner la fecha en que realiza para que se intensifique con el correr de los días.

La caja siempre tendrá que ser abierta sólo por su dueña

Y ubicarse a la izquierda de donde ella reposa, en una mesa de luz, por ejemplo, en un lugar donde donde reciba luz natural y, en lo posible, los rayos de la Luna.

Si transcurridos los 28 días de pedido el deseo, éste no se ha cumplido, quiere decir que en el fondo esa persona no lo anhelaba con mucha intensidad o que no era el momento propicio para que se efectivizará.

Las cajas lunares saben en qué momento responder porque, en definitiva, funcionan como antenas de nuestro caudal de energía, el verdadero poder capaz de hacer realidad todos nuestros anhelos.

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