Biodescodificación Dedos de los Pies

Biodescodificación Dedos de los Pies
Biodescodificación Dedos de los Pies

Los dedos de los pies y los pies en sí mismos, representan simbólicamente variados elementos de nuestra vida que no son observados claramente pueden hacernos padecer. Y empecemos por el principio porque es mejor “comprender” las causas emocionales para desde la conciencia mejorar que tan sólo escuchar o leer soluciones sin entender lo que realmente sucedió o sucede.

Biodescodificación Dedos de los Pies

De esta manera comenzaremos a “pensar” como biodescodificadores y no sólo como “pacientes” de alguna enfermedad o síntoma.

Pues bien, como ya sabemos, porque ya lo hemos platicado infinidad de veces, todos los órganos y tejidos de nuestro cuerpo son regidos por una zona específica de nuestro cerebro. En este caso, todos los dedos de nuestros pies se derivan del Mesodermo Nuevo, la sustancia blanca que obedece a emociones de movimiento y valorización.

Esto quiere decir, que si nosotros, cualquiera de nosotros no nos sentimos valiosos, valientes, capaces, fuertes, con la autoestima por los cielos, capaces de avanzar, de crecer, de evolucionar, de conseguir, de atrapar, de vencer, de ganar, etc. Podremos fácilmente y dependiendo de nuestras vivencias, presentar algún problema o varios problemas en los dedos de los pies.

Sabemos también que como seres humanos, actuamos desde nuestro instinto biológico, animal, simbólico, por lo que tendremos necesariamente que analizar todo nuestro entorno desde ese punto de vista “no tan real”, “no tan del día a día”.

Así tenemos que los dedos de los pies, pudieran representar “garras”, unas garras flexibles que nos permiten asirnos al piso, a la tierra, para tomar impulso y avanzar. Nos permiten un poco de tracción para impulsarnos hacia adelante.

Al mismo tiempo esos dedos de los pies, esas simbólicas garras, son como pequeñas raíces que nos hacen sujetarnos a la misma tierra….¿madre tierra?, ¿madre?

¡Exacto!

El pie, nuestro pie, nuestro pies, los pies

Siempre simbolizarán a la madre, a nuestra madre, a la madre que nos parió, a la madre que nos crió, a la madre que nos abandonó, a la madre que nos regaló, a la madre que nos ama o a la madre que nos odia.

Pies es mamá

Y si mis dedos de los pies están sujetos a mi pie….y mi pie simboliza a mi madre. Quiere decir que de alguna manera, simbólica claro está, cualquier función materna no satisfecha, no plena, no feliz, no positiva, afectará tanto a mis pies como a mis dedos en los pies.

Imaginemos que el pie es un vaso con líquido “alimenticio” y que mis dedos son las pajillas o popotes que beben de ese vaso con nutrientes.

Si yo tengo problemas en los dedos de mis pies, será necesario que yo de forma objetiva, sensata y desapegada, revise cómo están las cosas con mi madre.

Pero no crean que la única responsable de mis pesares es mi madre, porque mis pies y los dedos de mis pies, también me representan a mí como madre de mis hijos…así que deberé extremadamente observadora de mis circunstancias.

Ahora volvamos a los dedos de los pies y analicemos cada uno de ellos para poder comprender qué me está sucediendo y así poder cambiarlo y solucionarlo.

El Dedo Gordo ó Hallux

Comencemos por el dedo más representativo, EL DEDO GORDO. Ese dedo gordo no es más que nuevamente: MI MADRE.

Dedo gordo es mamá, punto, no hay más, no hay nada más que buscar, nada más qué rascar, nada más por averiguar. Dedo gordo es mamá (mi mamá o bien yo como mamá de mis hijos). Y qué otro elemento puede ser tan pesado como mi madre? Mi ego…

Por lo tanto cualquier emoción relacionada con mi ego, se plasmará igualmente en mi dedo gordo.

Y además hay algo importante, el equilibrio. El dedo gordo de nuestro pie es el que nos permite estar en equilibrio, el que nos permite apoyarnos en cada paso que damos y en sí mismo, todavía podríamos analizarlo más a fondo.

Esa parte interna de mi dedo gordo, esa parte que “toca” al dedo que sigue, esa parte “interna” que lo une a nuestro pie, siempre nos hablará de asuntos materiales (en relación con la madre, recuerden eso).

Tal vez mi mamá siempre me pide dinero, tal vez siempre me siento obligado a darle dinero a mi mamá, tal vez mi mamá me exige más de lo puedo dar en lo económico, tal vez nada de lo que hago o logro es suficiente para mi madre, etc.

Cualquier vivencia de este tipo, puede provocar que yo siempre tenga reseca esa parte de mi dedo gordo, o que me salgan ámpulas, o que se cuartee mi piel.

Ahora bien, analicemos la parte externa de mi dedo gordo

La parte de mi dedo gordo que fricciona con el zapato, que fricciona con el calcetín, que fricciona con la suela del zapato, que rodea mi uña. Esa parte externa de mi dedo gordo, siempre se verá afectada cuando existan conflictos afectivos con mi madre. Incluso el hecho de que el hueso de mi dedo gordo se deforme, que mi dedo gordo esté torcido, que mi dedo gordo se esconda tras el dedo siguiente.

Siempre que yo no tenga un dedo gordo del pie sano y normal, representará que hay conflictos afectivos con mi madre o conflictos afectivos míos como madre de mis hijos.

Dedo 2 ó Digitus secundus pedis

Pasemos al dedo que sigue, al dedo 2 o simplemente al dedo que sigue a mi dedo gordo. Este dedo siempre representará simbólicamente a todas las personas a mi alrededor y en mi misma línea generacional: hermanos, primos, parejas y ex parejas, novios y ex novios, esposo o esposa, cuñados, compañeros de trabajo, amigos, etc.

Y hay otro elemento simbólico que también es representado por éste dedo: mi afán de acumular. Pero no tanto en referencia a acumular cosas, sino a nuestra costumbre de no solucionar conflictos con los demás e irlos acumulando. Cargar con varios problemas a la vez y no resolver ninguno.

En Biodescodificación llamaremos a estas personas: COLATERALES

Cualquier diferencia de opinión con ellos, peleas con ellos, discusiones con ellos, malos entendidos, separaciones, asuntos económicos, sensación de opresión por parte de ellos, el vivir dando explicaciones a estos colaterales, falta de comunicación con ellos, roces con ellos.

Siempre que alguna situación con mis colaterales no sea “perfecta”, dañaré mi segundo dedo del pie.

Da lo mismo si crece chueco, da lo mismo si se tuerce, da lo mismo si se esconde, si duele, si me truena, si tiene callos, si tiene ampollas, si tiene la piel oscura, DA LO MISMO. Siempre significará que la relación con mis colaterales no está bien.

Por lo tanto deberé revisar mis relaciones, mi manera de comunicarme, de aceptar, de tolerar, de perdonar, etc. Porque de alguna manera, no he resuelto alguna emoción al respecto.

Dedo 3

Y vámonos ahora con el dedo 3, justo el dedo medio de mi pie. Este dedo siempre presentará problemas si yo no sé, nunca he sabido, nunca he logrado, una buena comunicación con los demás e incluso, si yo mismo considero que mi manera de comunicarme es incorrecta, errónea, etc.

Tal vez nunca digo lo que pienso o lo que siento, tal vez siempre digo lo que los demás desean escuchar y me contengo de comunicarme asertivamente. Tal vez doy pie a malos entendidos porque jamás me sé explicar o bien malentiendo lo que los demás me dicen.

Tal vez me tomo como personal cualquier crítica de alguien hacia mí. Tal vez no me gusta recibir órdenes, tal vez me molesta que me digan lo que debo hacer.

Entonces, si yo tengo CUALQUIER PROBLEMA en mi dedo 3 del pie, tengo que revisar el área COMUNICACIÓN, en mi vida y obviamente “cambiar”, reaccionar diferente, actuar diferente, comunicarme diferente.

Dedo 4 ó Anular

Pasemos a nuestro dedito número 4 o anular. Ese pequeño dedito siempre representará asuntos de rencor, asuntos de envidia, celos, enojo, ira, molestia, etc. Siempre que tengamos cualquier problema en dicho dedo, tengo que analizar todo aquello que me molesta, todo aquello que me hace sentir ira, furia.

Y puede ser un asunto familiar, un asunto escolar, un asunto laboral en donde yo me siento injustamente calificado o juzgado. Tal vez hay algún malentendido que no he sabido arreglar o aclarar y eso ha provocado que los demás me odien o que piensen mal de mí.

Tal vez he sido acusado de algo que no hice o dije. Tal vez siento envidia por alguien, o le guardo rencor a alguien por algo que me hizo.

Debo buscar situaciones estresantes de enojo, de “no perdono”, de molestia. Y del mismo modo, deberé analizar si en mi vida soy posesivo, si siempre quiero que los demás reaccionen o piensen o sientan como yo quiero. Si soy caprichoso, egoísta, celoso, vengativo, etc. Puedo ser una persona manipuladora, chantajista, etc.

Dedo 5 Meñique

Y hemos llegado a nuestro dedo meñique o dedo chiquito del pie, el más bonito y tierno claro! Este dedo a pesar de ser tan pequeño, representa algo realmente grande: EL TERRITORIO.

Y el territorio ya sabemos que incluye TODO en nuestra vida.

Nuestro territorio, puede ser nuestra casa, nuestra pareja, nuestros muebles, nuestros hijos, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra habitación, nuestra cama, nuestros zapatos…todo.
Todo aquello que consideremos “nuestro”, es territorio.

Pero qué pasa si yo siento que estoy perdiendo territorio, si yo siento que tengo el riesgo de perder algún territorio, si no he cuidado lo suficiente de mi territorio, que no disfruto de mi territorio, etc. Que dañaré mi dedo pequeño.

Si siento que me falta valor para defender lo mío, valor para defender mi territorio, pues será fácil que mi dedo pequeño se esconda tras los demás dedos, porque estará hablando de falta de carácter para defender lo mío.

Si no me gusta hablar en público, si no me gusta defender mis ideas, si soy muy voluble o me siento vulnerable, mi dedo pequeño se esconderá. Entre más me sienta capaz de defender mi territorio, más recto y firme será mi dedo pequeño.

Por lo tanto, si bien también interviene el tipo de calzado que utilizamos, las emociones que vivimos día con día y las relaciones que mantenemos con los demás, van a determinar la salud y fuerza de nuestros dedos en los pies.

Una vez que tenemos claro lo que simbólicamente representa cada dedo, es más fácil revisar nuestro entorno y modificar aquello que nos está causando daño.

Así las cosas…


Akasha Sanación Integral
Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco.