La historia de Bilaam

El asno y el ángel / The donkey and the angel

Balak el rey de Moab contrató a Bilaam para maldecir a los Hijos de Israel. Bilaam era conocido por tener mucho poder en su boca. Balak le dijo: “Por lo que sé, todo al que bendices es bendito y todo al que maldices está maldito”.

La historia de Bilaam — Parashá Balak

En contra del deseo de Dios, Bilaam accedió a ayudar a Balak al maldecir a los Hijos de Israel, “Y Dios estaba molesto porque él (Bilaam) iba…”.

La siguiente es una de las secciones más únicas y ligeramente graciosas de la Torá:

Y un ángel de Dios se paró en el camino para detenerlo. Él (Bilaam) estaba montando su asno acompañado de sus dos jóvenes hijos. El asno vio al ángel parado en el camino con su espada desenvainada en su mano, así que el asno se salió del camino y se fue al campo. Bilaam golpeó al asno para que volviera al camino.

El ángel se detuvo en el camino de los viñedos, y había una cerca a ambos lados del camino. El asno vio al ángel y se pegó contra la pared, y por ende presionó la pierna de Bilaam contra la pared. Bilaam continuó golpeando al asno.

El ángel fue más allá y se detuvo en un lugar angosto, donde no había espacio para girar a la derecha o a la izquierda. El asno vio al ángel y se arrodilló. Bilaam se enojó y golpeó al asno con su vara.

Dios abrió la boca del asno y este le dijo a Bilaam: “¿Qué he hecho para que tengas que golpearme tres veces?”. Bilaam le dijo al asno: “Porque me has afligido, si tuviese una espada te mataría”.

El asno le dijo a Bilaam: “¿No soy yo tu asno, el que has montado toda tu vida? ¿Alguna vez te he hecho algo como esto?”. Él respondió: “No”.

Luego Dios descubrió los ojos de Bilaam y él vio al ángel detenido en el camino con su espada desenvainada. Luego Bilaam se arrodilló y se inclinó tres veces. El ángel le dijo a él: “¿Por qué golpeaste a tu asno tres veces? Porque he venido a detenerte.

El asno me vio y por ello se salió del camino ante mí tres veces. De no haber sido por el asno que se salió del camino yo te habría matado y lo habría dejado vivir”.

Bilaam le dijo al ángel: “He pecado, pues no sabía que estabas frente a mí en el camino, y ahora si a tus ojos está mal (que yo vaya), regresaré”.

El ángel de Hashem le dijo a Bilaam: “Ve con la gente pero di sólo lo que yo te diga que digas”. Luego Bilaam fue con los ministros de Balak.

Hay muchas lecciones que aprender de esta sección única de la Torá

Principalmente, deberíamos entender que muchas veces hay momentos en los que encontramos obstáculos en nuestro camino, que no nos permiten hacer lo que “nosotros” pensamos que se debería hacer.

Luego nos molestamos con el obstáculo (ya sea una persona o una situación), sin darnos cuenta de que puede que sea un regalo de la Luz que envió a un ángel a obstaculizar nuestro planes y cambiarlos para mejor.

No vemos esto con nuestros ojos; por ello, antes de molestarnos con el “asno”, deberíamos reconocer que quizás hay un ángel detrás de nuestros obstáculos.

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Michael Berg | The Kabbalah Centre