La Atlántida Perdida

La Atlántida Perdida

Allí en el centro del océano atlántico y durante 26.000 años existieron nueve islas pequeñas, alrededor de una más grande que constituía la Atlántida. El Edén, que más tarde se llamó Poseidón, era la Capital del Imperio y se encontraba en el centro de la larga playa al sur de la isla.

La Atlántida Perdida – Su capital El Edén

Desde ese sitio del Edén, sus dirigentes espirituales se comunicaban en forma directa con “La Gran Jerarquía Divina de los Melquisedec”, que nos gobiernan y que tienen su sede en esas tres Estrellas, en el punto central de nuestra Galaxia.

La Atlántida fue una antigua civilización con una cultura muy avanzada donde reinaba la paz y el amor entre los hombres, no existía la propiedad privada y todos gozaban de los mismos beneficios, puesto que sus habitantes poseían un nivel de Conciencia Superior (se encontraban formando una unidad con su Divinidad); allí todo era armonía y fraternidad.

Su duración fue de un ciclo de 26.000 años

Que es el tiempo que nuestro sistema solar tarda en recorrer su propia órbita, la cual ocupa el séptimo y último giro alrededor de las Pléyades.

Este circuito se divide en dos grandes períodos de 13.000 años; en una época es bañado por el Sol Central de la Galaxia y es el tiempo de la Luz y del florecimiento y en la otra etapa predominaba la oscuridad y es lo que se llama la noche de la Galaxia.

Cuando nuestro sistema solar atraviesa el espacio de sombra, es cuando sucede el hundimiento de la Atlántida, hace aproximadamente unos 10.500 a 11.500 años antes de Cristo.

Los Calendarios de casi todas las culturas que eran muy similares entre sí, entre ellos, El Egipcio, el Maya, el Inca, el Persa, comienzan a contar a partir de este acontecimiento lo que llamaron el Nuevo Tiempo.

El hundimiento de la Atlántida

Produjo una gran conmoción en todo el planeta; se desataron grandes cataclismos, terremotos, maremotos, ocasionados por la condensación de una energía producida por la perversión y la corrupción que habían contaminado la Tierra, justamente durante ese tiempo en que reinaba la noche de la galaxia.

Fue a partir de ese momento cuando las grandes hordas cainístas, tomaron la ciudad capital por asalto destruyendo sus templos, su cultura, creando así un imperio de miseria y podredumbre, en la que predominaban las grandes orgías y el libertinaje, se veían por doquier.

Gran Diluvio Universal

Los rituales demoníacos eran los festines de cada día y fue así como las fuerzas de la oscuridad llegaron a tal grado de corrupción que se produjo el gran Diluvio Universal, al final de la Época Glacial, quedando la Tierra sumergida en sus aguas y la gran civilización Atlante quedó sumergida en lo profundo del océano.

El planeta con este gran estallido se separó en dos grandes continentes: Americano y Europeo Africano, hundiéndose así esta gran civilización, que quedo sumergida en el fondo del mar.

Todos los Libros Sagrados de las diferentes culturas nos hablan de este gran cataclismo y muchas civilizaciones coinciden en que sus orígenes provienen de la antigua Atlántida.

Grandes filósofos, entre ellos Platón, maestros y videntes, tales como: Edgar Cayce, Elena Blavatsky hablaban de esta civilización dorada, donde su corazón madre estaba situado directamente encima de la fractura de Atlántis en la grieta del Atlántico medio.

Allí en el centro del océano atlántico y durante 26.000 años existieron nueve islas pequeñas, alrededor de una más grande que constituía la Atlántida. El Edén, que más tarde se llamó Poseidón, era la Capital del Imperio y se encontraba en el centro de la larga playa al sur de la isla.

La Atlántida tenía una altísima cordillera con nieves perpetuas

Los “Montes Merú”, que abrazaban a la isla mayor protegiéndola de los vientos y de las inclemencias del continente del norte; estos Montes estaban coronados con dos volcanes gemelos “Atlas y Gadeiros”; ellos eran los pilares de la isla.

Había una serie de cataratas dispersas en varios lugares, así como una naturaleza prodigiosa, la cual se podía apreciar en toda su extensión, en donde ríos, lagos y montañas rodeaban la ciudad capital y hacían su protección, coronándola en toda su superficie.

La fauna y la flora eran variadísimas, dándole vida y diferentes matices de mucho colorido a ese paradisíaco lugar.

Grandes adelantos en el campo científico, espiritual, político, social, cultural, educativo y otros se aplicaban allí, en perfecta armonía antes de llegar a su decadencia y destrucción.

La ciudad capital o el Edén

La ciudad capital o el Edén, fue creada en forma esférica, formada por tres extensiones de tierra, estas a su vez, separadas por tres franjas o canales de agua, todo en forma circular; diseñadas dentro de cuatro paisajes con diferentes elementos, que tenían que ver con las cuatro estaciones del año, los cuales estaban dirigidos hacia cada uno de los puntos cardinales.

Cada una de las 4 direcciones estaban divididas por un canal o río que tenían diferentes matices de un determinado color, el cual iba de acuerdo al paisaje de la estación donde se encontraba ubicado.

Ellos nacían en el centro de la isla, donde se hallaba la primera porción de tierra o pequeña isleta llamada, “El Maqom Ehah” (centro corazón), donde estaban: Los Templos principales (allí se impartía una gran Sabiduría), un Obelisco y tres Pirámides que representaban las tres estrellas que conforman a Sirius (Sirius A- B y C) el cual es el eje centro de nuestra “Galaxia la Vía Láctea”.

La Gran Jerarquía Divina de los Melquisedec

Desde ese sitio del Edén, sus dirigentes espirituales se comunicaban en forma directa con “La Gran Jerarquía Divina de los Melquisedec”, que nos gobiernan y que tienen su sede en esas tres Estrellas, en el punto central de nuestra Galaxia.

Los 4 ríos o canales, partían de ese lugar mencionado de la isla, hacia las 4 direcciones, en donde se encontraban las 4 estaciones, circunscritas dentro de los 4 puntos cardinales; protegidas por 4 Arcángeles con sus 4 legiones de Ángeles, 4 Elementos y sus respectivos gobiernos y cada dirección corresponde a los 4 cuerpos en evolución que posee el hombre. Con todos estos elementos nombrados, se crea una perfecta Cruz de 4 brazos iguales, (La Cruz de Malta).

El Ojo de Horus

Esta Ciudad guardaba la forma y las medidas, de todas las ciudades paraísos, creadas en nuestro infinito Universo, en las que en su punto central, siempre existe un lugar diseñado para la comunicación con otras dimensiones, llamado también “El Ojo de Horus”.

En estos momentos de la Nueva Era, en que nuestro Sistema se encuentra ubicado en la franja de la Luz del Nuevo Amanecer, cerrando así, ese ciclo de los 26.000 años del recorrido Pleyadino y está entrando en la faja de fotones de los Rayos Bond, que dividen la Era de Piscis (netamente material), hacia la Era de Acuario (netamente espiritual).

Sirius

La Luz que viene de Sirius, pasando por Alxión y que baña nuestro Sistema Solar en forma directa, nos hace recordar de nuevo, quienes somos y que vinimos a hacer en este planeta, puesto que ya muchos de nosotros estamos despertando del profundo sueño en que permanecimos dormidos durante tanto tiempo, ignorando nuestra “Real Misión” y teniendo que involucrarnos, en ese gran proceso que constituye la Rueda Kármica (Ley de causa-efecto) producida por la caída del hombre y en la cual todavía nos encontramos sometidos.

Según la leyenda, el momento en que la Atlántida fue invadida por esas fuerzas contrarias a la Luz, las cuales finalmente la destruyeron.

Desde la Gran Estrella Sirius, Orión, las Pléyades y Arcturus, enviaron una Misión de 144.000 seres que vinieron para ayudar en la reconstrucción de la Atlántida y a mantener viva la Energía de un Dios único, en el Planeta.

Manifestando así sus atributos Divinos, anclando el Rayo Galáctico de cada día, impregnado de esas virtudes superiores, manteniéndolas vivas aquí en la Tierra.

Los Elohim Creadores del Universo

Para ello era necesario un trabajo basado en la visualización de ciertos mandalas en colores específicos y cánticos expresados, en una determinada nota musical, que constituían las figuras nemotécnicas o letras hebreas, que a su vez representan a “Los Elohim Creadores del Universo”.

Con este trabajo diario, empezó a cambiar la rata vibratoria de alta densidad, que habían creado las hordas caínistas con sus invasiones, orgías y rituales páganos.

Ppero cuando las fuerzas del mal se dieron cuenta que estaban perdiendo, atacaron ferozmente a los Hijos de la Luz, destruyéndolos por completo y haciéndolos caer en un profundo sueño y oscurantismo, que para ese tiempo no pudieron superar, ganando de esta forma las fuerzas del mal y destruyéndose así todo ese “Grandioso Paraíso”.

La Gran Conspiración De Los 144.000

En el libro de Francisco Arturo Mejías “La Misión: La Gran Conspiración De Los 144.000”, publicado en dos tomos; explica de una manera muy clara y apasionante, todo lo que la civilización de esa “Era Dorada” sufrió para aquel momento, en que los Maldekitas acabaron con toda la sabiduría existente para la época, quedándose resguardada en el “Gran Archivo de Memoria Existencial”, hasta que llegara el momento propicio para rememorarla.

En otro de sus libros titulado “La Cruzada Del Dios Vivo”, describe el trabajo de: “La Ronda De Los Elohim”, que fue la labor que vinieron a efectuar los 144.000 seres de las estrellas, pero que por de falta de prevención y fortalecimiento, se vieron arrasados por las fuerzas de la oscuridad.

Hoy esas 144.000 personas que despiertan día a día en el Planeta, para recordar que forman la Masa Crítica, la cual logrará a través de un trabajo serio y sincronizado, compuesto de cantos y visualizaciones de estos Nombres Sagrados, para conseguir que la Tierra, de su paso hacia su graduación, manifestando así el perfecto “Edén” que se encuentra dentro del recuerdo y en el corazón de todos los que vivieron en la antigua Atlántida.

El Cielo en la Tierra

Con este trabajo nos conectaremos primero con la energía divina, para luego irradiarla en el Planeta, logrando así empalmar la tercera dimensión donde nos encontramos, con “La Dimensión”, donde permanece intacto ese perfecto “Paraíso Terrenal”, custodiado por la Jerarquía Divina. Al contactar esta Energía podremos manifestar de nuevo “El Cielo en la Tierra”.

De esta forma evitaremos todas las grandes catástrofes que se nos avecinan, ya que la unión a través de esta labor, a cargo de los 144.000, producirían un efecto multiplicador, haciendo que toda la humanidad transforme su consciencia, hacia una Consciencia Superior, prestando ayuda y sanación para toda la humanidad; despertando así, de ese profundo sueño de mentiras y bajas pasiones que nos han manejado por siglos.

La Ronda de los Elohim

Para poder trabajar en “La Ronda de los Elohim”, es necesario crear primero “El Templo Interno” que es esa esfera de Luz que contiene la estructura del perfecto “Edén”, con sus “4 Direcciones” que representan los “4 Paisajes y La Jerarquía” que los resguarda.

De esta forma quedamos protegidos en nuestra “Esfera Templo”, no permitiendo que la oscuridad penetre para destruir nuestro trabajo, que fue exactamente lo que sucedió para aquella Época.

Es de vital importancia, que esta labor se lleve a cabo, antes de comenzar “La Ronda”, para evitar que el “sub-consciente colectivo lo destruya”, sumergiéndonos en un mundo de miedos terribles. “Lo recalco con mucho énfasis, puesto que es necesario estar muy consciente de ello”.

La Cruzada del Dios Vivo

Francisco Arturo Mejías presenta este trabajo en su libro “La Cruzada del Dios Vivo”, publicado en el año de 1995, en el que la Jerarquía le comunicó a Francisco Arturo que debería de comenzarse a hacer, para lograr el cambio de elevar la rata vibratoria y la transformación del Planeta, liberándolo de las redes de oscuridad del subconsciente colectivo que hasta ahora lo han manipulado.

Fue así, como un grupo de personas comenzamos a llevar a cabo esta hermosa labor diaria; aunque en ese momento no estábamos lo suficiente consciente como para darnos cuenta de la magnitud de este excelso trabajo.

Autora: Alida Ottengo Domínguez

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