La Fontana di Trevi – Una virgen, los soldados y una leyenda antigua de Roma

La Fontana di Trevi

Uno de los monumentos más preciosos de Roma es la famosísima y espectacular Fontana di Trevi. Todos los años millones y millones de turistas la visitan y esperan regresar a Roma, lanzando una monedita de espalda a la fuente, pero de ¿de dónde viene esta tradición?

Leyenda de La Fontana di Trevi

Como no puede ser de otra manera, viene de una de las tantas leyendas antiguas de Roma.

Según cuenta la leyenda a 20 km de Roma los soldados de Marcos Vipsiano Agripa, que volvían a la ciudad después de uno de sus tantos encargos, se encontraban tremendamente sedientos.

En ese momento se les apareció una virgen que les indicaba el lugar donde estaba el “acqua virgo” que en latín significa agua virgen o pura. En la misma Fuente de Trevi se recuerda la leyenda en un bajo relieve que se puede ver del lado derecho.

Agripa hizo construir tres fuentes y el agua que caía la hizo conducir a través de un acueducto hasta las termas de su propiedad en la zona del Panteón.

Tirar una monedita para volver a Roma

Como a todas las fuentes y los pozos de la antigüedad y por lo que cuenta la leyenda a esta se la consideró sagrada y la gente ofrecía sacrificio a las divinidades con fines propiciatorios tirando algo de valor dentro de ella. De allí que surge el tirar una monedita para volver a Roma.

Al costado externo de la espectacular Fontana de Trevi, se encuentra una pequeña fuente llamada, fuente de los enamorados. Hubo una época en la cual las jóvenes daban de beber a sus novios del agua de esa fuente antes de que partieran para la guerra.

Querían asegurar su regreso

Así lo hacían: la noche anterior al adiós los dos jóvenes iban a la fuente. La joven llenaba un vaso nunca utilizado y se lo ofrecía al enamorado. El vaso tenía que romperse. De esta manera, se prometían fidelidad y la joven se aseguraba de no perder a la persona querida.

El Papa Urbano VIII y el proyecto de Bernini

Al principio, con Agripa, la fuente consistían en tres simples vascas que recogían el agua, uno al lado del otro y unidos a un edificio, donde se cruzaban tres vías: de allí su nombre “Trevi”. En 1629 el papa Urbano VIII, pidió a Gian Lorenzo Bernini que esbozase posibles renovaciones, pero el proyecto fue abandonado a su muerte.

En 1730, el papa Clemente XII organizó un concurso y se encargó la obra a Nicola Salvi que se inspiró en los bosquejos de Bernini. Los trabajos empezaron en 1732 y terminaron en 1762, mucho después de la muerte del papa Clemente y ni siquiera el mismo Salvi pudo ver la obra terminada ya que fallece en 1751.

La magnífica obra de estilo barroco representa las dos facetas del mar, el mar agitado y el mar pacífico, y es uno de los monumentos más representativo y romántico de Roma.

Todo el mundo la conoce gracias al famoso film de Federico Fellini, “La dolce vita”.

Cada día miles de turistas la visitan diariamente arrojando la monedita para volver a Roma

Y gracias a ello se recogen más de 3000 euros al día que van destinada a la organización caritativa Cáritas para subvencionar un supermercado de bajo precio para los necesitados de Roma.

Lo que pocos saben es que con ese gesto también están rememorando algo histórico: cómo una virgen ayudó a unos soldados y cómo los soldados antes de partir también acudían a la fuente para pedir una pronta y sana vuelta a Roma.


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