Los cuatro ángeles para la evolución de la humanidad

Los cuatro ángeles para la evolución de la humanidad
Los cuatro ángeles para la evolución de la humanidad

Cada uno de los cuatro celestiales seres que laboran en la dirección de la vida en nuestro sistema solar y en nuestro planeta, tienen funciones específicas relacionadas con todo lo que se desarrolla en nuestro mundo. Pero, básicamente, su trabajo se organiza para despertar la conciencia del ser humano y conducirlo a encontrar su camino de regreso a casa, porque nuestro destino es divino.

Para que comprendamos esto, Dios ha puesto a sus celestiales supervisores para que nos inspiren con amor. Con ellos existen miríadas (adjetivo que denota un número grande o incalculable) de otros ángeles que siguen fielmente sus divinas indicaciones. Las funciones de los cuatro ángeles son vastísimas, pero las resumiremos de la siguiente manera:

El ángel de la vida

Se encarga de auxiliar al alma o vida a separarse del cuerpo cuando ya cumplió la función para la que fue conformado. La vida o alma se establece en formas manifestadas físicamente (cuerpos), las cuales con el tiempo llegan a ser obsoletas.

Es decir, el ángel de la vida se encarga de separar la vida de Dios que temporalmente se manifiesta en una forma creada (un cuerpo), en cualquiera de los reinos, mineral, vegetal, animal y humano, cuando la forma ya no tiene razón de ser, cuando ya cumplió la función para la que fue programada.

Este proceso es conocido como muerte, aunque sabemos que la vida continúa su proceso evolutivo y se retira de las diferentes especies en los reinos inferiores para integrarse a otras formas superiores, y en el reino humano continúa su ascensión hacia espacios o planos intangibles.

Antiguamente, cuando existía poca información respecto a la continuidad de la vida y se tenía un pavor terrible a la muerte, este momento se identificaba con un ser que respondía al nombre de muerte; pero hoy sabemos que esta transición es sólo la separación del alma con la esencia de vida eterna; al ser que asiste en ese proceso se le conoce como ángel de la vida, ángel de la celestial luminosidad, ángel de la luz divina, o ángel del resplandor divino, etcétera.

El ángel de los registros

Se encarga de registrar pensamientos, sentimientos, palabras, omisiones y acciones de la humanidad. La energía que produce el ejercicio del libre albedrío conforma el mundo objetivo en que vive la humanidad, por lo que todo lo que proviene del hombre es grabado en planos invisibles, distintos según la vibración, y pueden variar dentro de lo que se conoce como: bueno, regular y malo, aunque en realidad se refiere a vibraciones altas, medianas y bajas.

Según la teoría de la reencarnación, a partir de la información que registra este celestial ser, actúan los otros tres ángeles encargados del destino de la humanidad: el hombre recibirá un cuerpo, oportunidades, tareas, misión y final de vida que le corresponde de acuerdo con lo que ha generado y se encuentra registrado en los archivos celestiales.

De esta manera, cada ser humano se desarrolla en el país, familia y espacio que le corresponde de acuerdo con sus merecimientos. A nivel grupal, también responde a la acción de este ángel que cada familia, pueblo, país, etcétera, reciba las características positivas o no, de acuerdo con la suma de los pensamientos, sentimientos, palabras, omisiones y acciones de los habitantes de cada grupo. A este divino emisario celestial se le conoce como el ángel de los registros akáshicos, de los archivos divinos, del recuerdo, o de la memoria cósmica, etcétera.

El ángel de la justicia

Ser celestial que a partir de la calidad de la energía que resulta del libre albedrío de la humanidad determina las condiciones de las formas que deben albergar a los seres humanos y el mundo en que viven.

Él decide la forma y las características del cuerpo, del ambiente, de los talentos, de las gracias, virtudes, particularidades y distintas situaciones en la vida del ser humano, a nivel personal y mundial. Continuamente ofrece nuevos aspectos para mantener y perfeccionar las formas o los cuerpos que el hombre llega a merecer por su desarrollo espiritual. Estos cuerpos pueden ser agradables o menos graciosos, pero todos estarán delineados por las funciones que se llevarán a cabo en ellos. A este ser de excelsa grandeza se le conoce como el ángel de la justicia.

El ángel del nacimiento

Supervisa la estructuración de las formas nuevas cuando llega el momento de otra expresión de vida personal o mundial, dentro de los diferentes ciclos del plan divino. Este ángel se encarga de hacer viable la sustancia para conformar los cuerpos nuevos que deben nacer a la vida de las formas.

De acuerdo con la teoría de la reencarnación, revisa el registro de las vidas anteriores del ser que debe nacer nuevamente como bebé, y a partir de ello reúne la muestra de la sustancia que formará sus cuerpos: físico, etérico, astral y mental.

La esencia que se dispone para cada nuevo cuerpo deberá ser atraído por el átomo permanente que le corresponde y guarda el espíritu, ya que a partir de la vibración de cada simiente se van estructurando los cuerpos. Pensamientos, sentimientos, palabras y acciones de la madre del ser por nacer influyen extraordinariamente para que los componentes inferiores que usará el alma sean de una mejor vibración. Por lo tanto, es preciso que todo lo que rodea a la madre sea armonioso, ya que a ella puede afectarle la forma de expresarse del padre del ser por nacer y de los demás miembros de la familia o grupo en que se mueve.

A partir de la determinación del ángel de la justicia, quien se apoya en los registros akáshicos, el ángel del nacimiento también supervisa la justa formación de todas las especies dentro de los reinos inferiores en la naturaleza.

A este gran espíritu divino se le conoce como ángel de las formas nuevas, ángel encargado de la estructuración de los cuerpos objetivos, etcétera.

En el día de nuestro cumpleaños pidamos los siete divinos regalos de Dios.

  1. Don de fe
  2. Don de sabiduría
  3. Don de discernimiento y comprensión
  4. Don de curación
  5. Don de alentar
  6. Don de producir
  7. Don de dar y recibir amor
El nacimiento es un acontecimiento celestial

Nuestro cumpleaños es una fecha muy importante, pues ese día los ángeles, además de colmarnos de gracias y regalos, renuevan en nosotros las energías para todo el año.

Hay que prepararse durante siete días: el día del cumpleaños, tres días antes y tres después.

Para hacerlo, hay que visualizar las emanaciones de amor que nos bañan mientras damos gracias al cielo por ellas. Los regalos materiales sólo son un símbolo en el que fuimos poniendo nuestra atención cuando caímos en el materialismo, olvidándonos de los verdaderos dones que nos reservan los ángeles en ese día, el más santo del año.


Para mayor Información, favor de consultar, «Los Ángeles del Destino Humano«, Vol. 1