Moraleja Persa: Confianza, Oro y Astucia

Moraleja Persa: Confianza, Oro y Astucia, InfoMistico.com

El mercader persa, ante un viaje urgente a otra ciudad, sintió preocupación por sus riquezas. Para proteger su dinero de posibles ladrones, decidió ponerlo en una bolsa y buscó refugio en la confianza de su mejor amigo. Confiado y esperanzado, llegó a su casa, entregándole la bolsa para que la custodiara durante su ausencia.

Oro, engaños y lecciones

Una historia persa sobre la amistad y la avaricia

El amigo, honrado al principio por la confianza depositada, aceptó y se encargó de guardar la bolsa con las monedas de oro. Sin embargo, la tentación pronto hizo mella en su moralidad. Al encontrarse solo, la visión del oro despertó en él una codicia insaciable. Movido por un deseo egoísta y traicionando la confianza de su amigo, decidió apropiarse del tesoro.

El tiempo pasó y el mercader regresó de su viaje. Con la esperanza intacta, se dirigió a la casa de su amigo para recuperar su bien más preciado. Pero al solicitar la devolución de su bolsa, se encontró con una excusa inverosímil.

El amigo depositario, con fingida preocupación, relató una historia absurda: un ratón había roído la bolsa y había llevado, moneda a moneda, todo el oro. El mercader, aunque interiormente conocía la falsedad del relato, optó por no confrontar y partió aparentando haber creído la historia. Sin embargo, el mercader no estaba dispuesto a dejar pasar el engaño.

Confianza rota y sabiduría

Cómo el mercader persa enfrentó la traición

Con astucia, ideó un plan para enseñarle una lección a su falso amigo. Secuestró al hijo de este último, sabiendo el valor que tenía para él. Días después, visitó al ladrón, encontrándolo sumido en la desesperación por la desaparición de su hijo.

Al escuchar la angustia de su amigo, el mercader replicó con una fábula tan improbable como la del ratón ladrón: había visto un águila llevándose al niño entre sus garras. El ladrón, confundido y desesperado, negó la posibilidad de tal evento, a lo que el mercader respondió serenamente, señalando la improbabilidad de ambos relatos.

El impacto de la lección fue inmediato.

El falso amigo, comprendiendo el error de sus acciones y la sabiduría de su castigo, corrió a devolver las monedas de oro al mercader. A cambio, recuperó a su hijo, aprendiendo una valiosa lección sobre la confianza, la honestidad y las consecuencias de la codicia.

Moraleja: «No confíes tu dinero a nadie, ni siquiera a los amigos más cercanos».

Esta historia refleja la importancia de la prudencia y la cautela en asuntos de confianza y riqueza. Nos enseña que, a veces, incluso los amigos más cercanos pueden caer ante la tentación, y que la sabiduría y la astucia pueden ser herramientas valiosas para enfrentar la traición.