Aprenda a reconocer a un oportunista

A Nicolás Maquiavelo, autor del conocido libro “El príncipe” se atribuye la frase “El fin justifica los medios”. Esa es la filosofía de vida del oportunista, un ser que no escatima tiempo o esfuerzo en lograr sus objetivos sin importar a quien se lleve por delante.

Aprenda a reconocer a un oportunista

Puede ser capaz de estrategias viles con tal de conseguir sus ambiciones sin que le preocupen en lo más mínimo las consecuencias o quienes se vean perjudicados.

“El oportunista se aprovecha de las oportunidades que se le presentan o bien las crean sin importar que dañen a otros”, dice la psicóloga Ana Mirtha Vargas.

Explica que esta conducta tiene su raíz esencialmente en el egoísmo, pero admite también que muchas personas que crecen en medios inhóspitos desarrollan esta cualidad como “habilidad” para sobrevivir.

Aunque no es una elección, quienes desarrollan en su personalidad el oportunismo, carecen de valores.

Aprenda a identificar a un oportunista

La percepción popular sobre este tipo de personas es tan negativa que el término oportunista es peyorativo. Se atribuye a personas aprovechadas, y no hay aceptación para esta conducta.

El rechazo se presenta en mayor medida a la larga, cuando ya la persona es reconocida como oportunista y logra ocupar un sitial mejor que si hiciera las cosas correctamente.

¿Quiere identificar a un oportunista?

Ana Mirtha Vargas comenta que “nunca da algo desinteresadamente, muchos dan regalos o dádivas pero viendo siempre cómo pueden beneficiarse, qué pueden sacar o cómo pueden aprovecharse de alguien o de algo que viene de esa persona”. Ese algo, puede ser político, social, sexual y hasta religioso.

Perseguir el beneficio propio

Compañeros de trabajo que hacen cualquier cosa por ascender, mujeres que ven a los hombres como máquinas de dinero, de estatus o de comodidades e incluso amigos que sólo se acercan para obtener algún beneficio: todos son ejemplos de oportunismo.

Son personas que casi literalmente se venden al mejor postor, apoyando sólo dependiendo del beneficio que obtendrían.

“El oportunista actúa según le convenga, aunque con su actitud atropelle a otros. Es abusador y siempre espera salir ganador en toda transacción, sea de índole económica o emocional”, afirma la psicóloga Ana Mirtha Vargas. Es un ser egoísta, que sólo piensa en sí mismo, y la búsqueda de bienestar le hace olvidar los valores como respeto y sinceridad hacia el prójimo.

Cualidades del oportunista

Es cierto que el oportunista se maneja estratégicamente y hasta hace un plan mental para lograr su objetivo, pero necesita ayudarse con una cualidad que tampoco resulta muy agradable.

“Luego de estudiar el terreno donde se manejan utiliza la lisonja para lograr su meta, pues el lisonjero (adulador) usualmente se presenta a merced del poderoso, y anda buscando la oportunidad”, dice la psicóloga.

Ahora bien, el oportunista no necesariamente es siempre lisonjero, pues puede presentarse también como perseguidor, con poder y vendiendo una idea. Este tipo de personas suele encontrarse en sus aguas en esferas sociales, políticas y, lo peor, en la misma casa, entre los amigos y hasta pueden optar por ser pareja. Es el ejemplo de los “cazafortuna”, que no buscan amor, sino algún beneficio.

En todos lados

En los templos, las religiones, la política, el amor, la amistad, la empresa, la familia… en todos lados puede haber un oportunista que quiere que el otro trabaje o invierta en una causa, y llega a ser capaz de convencerlo de que tiene derecho al trabajo pero no a sus beneficios.

“Sacan partido de la ingenuidad del otro, se acercan con intenciones ulteriores, se nutren de los incautos y de las buenas voluntades”.

Hay sólo un problema en que los oportunistas estén presentes en cualquier lugar y es que “vemos su crecimiento vertiginoso reflejado en el desastre social y moral de la sociedad actual”, afirma la experta.

Advierte que aunque estas personas “trepadoras” llegan a alcanzar sus objetivos, a la larga son rechazados socialmente y carecen de paz interior y tranquilidad para llevar una vida plena.

Vargas afirma que las figuras parentales: familia, profesores y personas que ejercen alguna autoridad para el niño son sus modelos. Estas personas juegan un importante papel en su educación, aunque es cierto que “cada cual va formando sus propios valores a medida en que va enfrentándose con su entorno inmediato, lo que modifica valores familiares adquiridos”.

Para cambiar hay que admitir el problema

Lo ideal es no llegar a practicar el oportunismo, pero para salir de su influencia, hay que, primero, ser consciente de las propias acciones y querer un cambio.

Hay que proceder en justicia y amor condicional, auto observación, auto crítica y entender que deben perseguir las ambiciones, pero no en detrimento de quienes nos rodean e incluso participan de esos logros.

Dificultad

Vargas advierte que es difícil que un oportunista cambie. Primero, “porque no es consciente de la forma en que se maneja y su percepción de su realidad es tan distorsionada que se cree un manso corderito”. Añade que muchos no se percatan de su egoísmo o el atropello contra otros, o bien creen que pueden pasar desapercibidos y que no son juzgados por los demás.

Los oportunistas pueden cambiar si se encuentran en su camino con personas más alertas, cautas, conscientes y más seguras que no le abran campo de acción ni permitan que nadie abuse de ellos o los explote. “El oportunista tiene el pensamiento erróneo de que todo se lo merece y toma ventaja de las circunstancias”, concluye la experta.

Li Misol | listindiario.com