Exhumación restos de José Gregorio Hernández

Exhumación restos de José Gregorio Hernández

Es un requisito previo a la ceremonia de beatificación, en el que se verifica la condición de los restos para extraer las reliquias que serán enviadas al Vaticano, distribuir en las diócesis de Venezuela y otros países donde sean creados santuarios y parroquias con su nombre.

¿Por qué exhuman los restos de José Gregorio Hernández otra vez?

El fallecimiento del doctor José Gregorio Hernández ocurrió el 29 de julio de 1919. Su cabeza impactó contra el borde de una acera al caer luego de ser atropellado por uno de los “pocos” vehículos que para esa fecha circulaban en la capital de Venezuela.

Al día siguiente, el 30 de junio, fue enterrado en el Cementerio General del Sur, en Caracas, donde permaneció hasta el 23 de octubre de 1975, cuando recibe una primera exhumación para proteger sus restos, en virtud del proceso de beatificación solicitado desde 1949.

La ceremonia de exhumación será el 26 de octubre

Con las experticias de los científicos que participaron en esa primera exhumación, sus restos fueron trasladados al lugar donde estaba el bautisterio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, en el centro de Caracas.

Allí permanecen desde entonces, pero la iglesia debe cumplir nuevamente con la exhumación, luego de ser declarado beato por el Papa Francisco, el 19 de junio de este año. La ceremonia será el 26 de octubre, justamente en el 156 aniversario de su nacimiento en Isnotú (Trujillo), en el año 1864.

Se trata de un requisito del Vaticano

Ante este nuevo procedimiento, el cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, administrador apostólico de Caracas, aclaró muchas preguntas que se generan entre los devotos, al anunciar que se trata de un requisito del Vaticano previo a la ceremonia de beatificación.

La cual ratificó, será en el primer trimestre de 2021 “si las circunstancias nos lo permiten”. Tomando en cuenta una nota de prensa arquidiocesana, y la consulta de biógrafos del “Médico de los pobres”, se responden algunas de estas interrogantes.

¿Es necesaria esta nueva exhumación?

“Exhumar los restos, es un requisito exigido por el Vaticano, para constatar si allí están las osamentas del futuro beato, y verificar si todo coincide con el acta que se redactó tras la exhumación del año 1975, cuando sus restos fueron trasladados del Cementerio General Sur, hasta la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, donde reposan actualmente”, explica Porras en una nota de prensa de la Arquidiócesis de Caracas, conocida por Aleteia.

¿Por qué es importante verificar los restos y extraer las reliquias del beato?

“Hay que ir a la tumba donde reposan los restos para una inspección que es hecha por médicos patólogos, especialistas, y los fiscales jurídicos de la Iglesia que son como los testigos forenses, quienes dicen que allí hay o no restos humanos”, indica en un extenso video difundido en el canal VPI, en el que Porras explica el proceso a cumplir.

Reliquias de primer grado

Los especialistas extraerán reliquias de primer grado, que consisten en pedacitos de osamentas o de la tela de la ropa que llevó para ser enviadas a cada diócesis de Venezuela.

“Hay que mandar también a Roma”, agrega el administrador apostólico de Caracas. Y posiblemente, como ha ocurrido con otros beatos y santos, igualmente para algunos países que así lo soliciten. Es lo que la Iglesia católica ha hecho tras los procesos similares.

El cardenal añade: “Hay que guardar otras tantas reliquias”. “¿Por qué?”. Su respuesta es la siguiente: “Porque probablemente en el tiempo y no muy lejano se crearán parroquias o santuarios en el país, o afuera de Venezuela, y pedirán lo que se llama esa reliquia de primer orden y las de segundo orden”.

Efectivamente, de acuerdo con el Código de Derecho Canónico, capítulo IV de los altares, que rige para la Iglesia católica: “Debe observarse la antigua tradición de colocar bajo el altar fijo reliquias de Mártires o de otros Santos, según las normas litúrgicas”.

¿Estará “incorrupto” el cuerpo del Médico de los pobres?

Muchos santo y beatos, incluida la primera beata venezolana, María de San José, y el recién beatificado Carlo Acuti, mantienen sus cuerpos “incorruptos”, debido al excelente arreglo que se les hizo al fallecer o por la gracia de Dios.

Con el cuerpo del “Médico de los pobres”, no va a ocurrir este tipo de “milagro”. La razón es sencilla: sus restos ya fueron manipulados y no se conoce que esto haya sucedido. “Debemos recordar que José Gregorio Hernández fue enterrado en el Cementerio General del Sur”, expresa Porras.

“Posteriormente, cuando fue creciendo la devoción fue trasladado al sitio -del cual constan muchas fotografías y películas- donde estaba rodeado de muchas placas, velas, en fin…

Pero no se tuvo entonces el cuidado que sería como lógico tener para que, estando enterrado en un sitio como esto del Valle de Caracas, donde la humedad es bastante grande y, seguramente, la urna inicial que era de madera, todo eso se deshizo”. Luego esos restos fueron depositados en un “Moisés” y llevados a la Candelaria en 1975.

Las razones de primera exhumación

El doctor Miguel Yaber, en el libro “José Gregorio Hernández, médico de los pobres, apóstol de la justicia social y misionero de las esperanzas” (2004), da a conocer las razones y detalles de la primera exhumación.

“En el Cementerio General del Sur, para ordenar un poco la circulación y el lugar de la tumba de José Gregorio, fue colocada en 1970 una baranda de hierro” (…) un celador con casi veinte años de servicios cuidada el recinto, pero ya sus esfuerzos para cuidar y proteger la tumba habían sido rebasados”.

Eran más de cinco mil personas que diariamente visitaban el sepulcro dejando sus ex votos y velas encendidas que generaron varios incendios. “El último incendio fue de tales proporciones que no hubo posibilidad de salvar nada, la lápida no resistió el calor y todo quedó reducido a cenizas”, se lee en la página 267 de la obra.

Cuando esta quema sobrevino ya había comenzado el proceso de beatificación, el 18 de junio de 1949. Yaber, citando al vice postulador de entonces, monseñor Rincón Bonilla, dice:

“La Santa Sede aconsejó que aprovecháramos la oportunidad de la exhumación de los restos del Siervo de Dios … para trasladarlos a otro lugar en donde fueran mejor cuidados y más fácil y adecuadamente venerados”.

De acuerdo con el autor y referencias históricas conservadas por la Iglesia venezolana, fue el 23 de octubre de 1975, cuando se realizó esa primera exhumación.

“El sarcófago fue llevado a la sacristía de la iglesia de la Candelaria y colocado sobre una mesa cubierta con un paño blanco”. Al finalizar los peritos formularon el informe respectivo.

“El arzobispo” –José Alí Lebrún Moratinos– advirtió que ninguno podía llevar nada de lo encontrado allí. Se colocaron los restos en el ataúd de cemento, el cual fue rodeado con una cinta identificada con el sello arzobispal, y luego fueron llevados al nuevo sepulcro, en la capilla sur de la iglesia nuestra Señora de la Candelaria”.

Desde entonces la tumba se encuentra separada del público por una reja.

Juramento y transmisión de la ceremonia

Los procesos de exhumación son una muestra de la sabia cautela con que la Iglesia asume los casos que están en vías de santificación. Así se ha cumplido con la causa del doctor José Gregorio Hernández.

“Hay todo un libreto que ya viene dado desde la Congregación de los santos de Roma”, dice Porras.

Los que intervendrán: médicos, especialistas, sacerdotes y obreros, “tienen que hacer un juramento de que no están haciendo allí cualquier otra cosa, que no es ningún arreglo para hacer ver o que no existe, sino que se va a testificar”, asegura en el también arzobispo de Mérida.

En ese orden, agradeció el hecho de que la ceremonia “se va a transmitir en vivo para que no haya dudas de cualquier otra cosa”. Entre otras vías, se conoció que será posible a través del canal de YouTube de la Arquidiócesis de Caracas y el canal Vale TV, también propiedad de la Iglesia.

Finalmente, Porras expresó su deseo de que la ceremonia “sea seguida en todo el país” y fuera de Venezuela, “no viendo algo sino participando”.

Aleteia SAS

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