Tradiciones judías para mudanzas

Tradiciones judías para mudanzas

Casarse e iniciar una vida nueva en una casa es de esas cosas que se repiten pocas veces en la vida y llenan de emoción a quien lo realiza. En el mundo judío este momento era tan importante que se eximía por un año de la guerra aquel que había construido una casa y no le había sido posible habitarla.

Tradiciones judías para cuando te mudes de casa

Hasta la fecha existen tradiciones y supersticiones que se mantienen antes de empezar habitar la casa nueva. Éstas nos permiten sentirnos bienvenidos e ir lentamente haciéndonos dueños de nuestro propio hogar; las siguientes son parte de esas tradiciones.

Algunas son costumbres cuyo origen es desconocido, pero se fueron pasando de generación en generación y otras son mitzvot que se vienen haciendo desde tiempos bíblicos. Esperamos les gusten.

Pan y miel para traer felicidad

Una de las tradiciones más comunes entre judíos asquenacitas es regalar al dueño de la casa un poco de sal, pan y miel o azúcar. Estos objetos deben ser los primeros que entren a la casa misma, antes que la mudanza o cualquier tipo de objeto.

El pan es para que no falte la comida nunca en esa casa, la sal para que la vida esté llena de sabor y la miel para que haya dulzura siempre. Su origen se desconoce pero se cree que proviene de Rusia.

La costumbre no ha sido uniforme a lo largo del tiempo y dependiendo de la familia o la comunidad existen numerosas variaciones a los objetos que se regalan.

Hay quien en lugar de pan ofrece flores, para que la casa siempre tenga alegría y quien en lugar de miel lleva vino para recordar los tres elementos que son sagrados y se usan en la mesa del Shabat. Total como toda costumbre que nace con el tiempo cada quien hace como mayor le parece y mejor le acomoda.

Sal para el susto

Aparte de las implicaciones con el sabor la sal también tiene muchos significados en el mundo judío. Era uno de los ingredientes básico de los sacrificios en el templo; sin sal no era posible realizarlos. Por lo cual la sal a lo largo del tiempo ha representado el pacto entre Israel y D-os o el hombre y D-os.

Los rabinos incluso han llegado a compararla con la Torá, diciendo que así como la sal el el condimento más importante de cualquier comida, el mundo no podría existir y no tendría sabor sin la Torá.

Hasta la fecha en la cena de Shabat se pone especial atención a la sal que se vierte sobre el pan y se piensa como obligatoria dentro de las tres comidas.

Por los gran peso simbólico que tiene este elemento, a lo largo de la historia los judíos la han usado como amuleto. Se piensa que la sal ayuda a ahuyentar el mal de ojo y los malos espíritus.

Por eso también es tradición echar un poco de sal al interior de los cuartos (en las esquinas para ser más precisos) una vez que se entra a la nueva casa.

Mezuzot y Jucat habait

Una de las tradiciones judías más importantes en referencia a la casa son las “mezuzot,” las cuales son unos pergaminos especiales que se colocan en los dinteles de las puertas. Es una obligación rabínica, hay quienes las colocan en todos los cuartos de la casa y quienes únicamente lo hacen en las puertas de la entrada.

El pergamino tiene escrito el Shemá Israel, uno de los rezos judíos más conocidos, donde se recuerda la Unicidad de D-os; y fue hecho especialmente por un sofer (escriba) que conoce las leyes correspondientes. En el rezo mismo se pide a los judíos colocar “estas palabras” en los dinteles de las casas.

Es una acción que le recuerda a los dueños la santidad del hogar, la presencia de D-os en el mundo y les ayuda a crear una separación entre los espacios íntimos y los públicos.

Es una de las tradiciones más queridas y respetadas por los judíos; es todo un evento el momento en que se empiezan a colgar las mezuzot.

Últimamente se ha hecho popular hacer una fiesta para celebrar esta mitzvá y se generó lo que se conoce como Jucat Habait, en donde las personas van a la casa a decir bendiciones y dar regalos.

Recordando Jerusalén

Mucha gente al construir o comprar una casa deja un pedazo de pared sin terminarse o sin pintar. Esto se hace para recordar la destrucción de Jerusalén y el gran Templo.

El pedazo inacabado hace que incluso en nuestros momentos de mayor felicidad no se nos olvide la tragedia que ocurrió, es a la vez una forma de reverencia al pasado y una manera de maravillarse por el futuro.

Nos invita a pensar: Si la felicidad que sentimos en este momento es tan amplia, como será una vez que el Mesías llegué y el templo sea reconstruido.

Estudio de Torá

En los círculos más religiosos también existe una tradición en la que se invitan niños o jóvenes a estudiar Torá en la casa para que su estudio llene de bendición el lugar.

Por Sefora via enlacejudio.com

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