Tatuajes y piercing — De lo ancestral a la moda

De una costumbre ancestral el uso de tatuajes y piercing ha pasado a ser parte de una moda. Para muchos sectores este tipo de adornos corporales no son bien vistos, pero desde hace unos años la aceptación y su uso ha incrementado paulatinamente.

Tatuajes y piercing

El tatuaje tiene que ver con la permanencia y el piercing con el karma y las energías, según varios documentales realizados sobre culturas primitivas, donde se puede observar cómo se coloreaban la piel o insertaban objetos extraños en su cuerpo, todo con motivos religiosos o místicos.

Los pendientes en muchas ocasiones indicaban el cambio de edad, el paso de una etapa a otra. Mientras que los tatuajes, a través de figuras geométricas, rayas y números, simbolizaba muchas cosas, entre ellas la diferenciación entre una tribu y otra, principalmente, en África y Australia.

En distintos sitios de internet y blogs se puede leer que un tatuaje es una pigmentación artificial en la piel. Esto significa que con agujas muy finas se hace un dibujo dentro de la piel para que permanezca de forma duradera. Un piercing o perforación consiste en la colocación de un pendiente o argolla en algún saliente de la piel.

El origen cultural de estos adornos ha evolucionado continuamente. Incluso en México existe una Asociación Nacional de Tatuadores y Perforadores, donde varios chiapanecos han participado en cursos y conferencias realizadas en el Distrito Federal y Monterrey, Nuevo León.
 

Para muchos jóvenes ponerse un piercing o hacerse un tatuaje en el cuerpo, permite establecer una comunicación más directa con su entorno. Otros lo hacen por desobediencia a sus padres o simplemente para llamar la atención. Actualmente, la colocación de piercings o la realización de tatuajes no son actividades libres. Quienes decidan dedicarse a ello como negocio deberán cumplir con la reglamentación impuesta al efecto.

 
En la Comunidad de Madrid, el reglamento impone ciertas normas que hacen a la seguridad de los sitios en que se realizan. De esta manera se pretende responsabilizar a sus autores y concienciar a quienes se tatúan o perforan, para evitar las consecuencias graves que trae la falta de medidas higiénicas.

Esta situación, también sucede en Tuxtla Gutiérrez. A decir de José Antonio, conocido como “Donki”, tatuador profesional desde hace 5 años, las autoridades de salud pasan por lo menos dos veces al año a verificar la situación higiénica del lugar y constantemente a llevarse los materiales de deshechos que son peligrosos.
 

Con su máquina profesional que consiste en dos bobinas que sostiene una aguja, comenta que la mayoría de quienes deciden tatuarse lo hacen por moda. Mientras dibuja el rostro de un payaso, cuya particularidad son las sombras en su rostro, Donki comenta que para él los tatuajes en el cuerpo, tienen un toque artístico, “pero la mayoría no lo ve así”.

 
“En los últimos años la costumbre de ponerse un tatuaje ha incrementado entre todas las edades, lo que más piden ahorita son letras, frases, infinitos, golondrinas, cosas discretas, aunque otros piden cosas más grandes y trabajadas”.

El precio de uno depende del tamaño, “hay unos que nos lleva 15 o 20 minutos, otros de 3 a 5 horas o varias sesiones”. En cuanto al costo comenta que varía según el tamaño y el diseño, “lo mínimo son 350 pesos y de ahí va hacia arriba, depende mucho el diseño, si son complejos o fáciles”. Su máquina consiste en dos bobinas que jalan la barra superior como imán y luego la sueltan por el resorte que trae, después sigue el tubo por donde pasa la aguja, y otras que atraviesan todo el tubo.

[adsense-300-250]Donki utiliza también tintas cuyo origen es vegetal y mineral, toallas, jabón, vaselina, “y por supuesto es indispensable el cliente”. Cuestionado sobre los orígenes del tatuaje contesta: “He leído un poco, antes sí era importante para muchas personas, marcar dependiendo de la cultura, para demostrar cosas, pero acá ya es muy diferente es para adornar el cuerpo”.

“Al día, cuando es buen día nos caen de 4 a 5 personas, estamos dos tatuadores. Cada quien tiene sus clientes, el que esté disponible trabaja”.

En cuanto a las posibles afectaciones a la salud, comenta “de echo donde se dona sangre, permiten después de un año o 6 meses, hay que preguntar también si las personas son alérgicas a un pigmento”. Muchos creen que el proceso es doloroso, pero Donki explica que depende de la parte del cuerpo. “Es un ardor no es un dolor, soportable, porque hay partes donde no se siente”.

Las partes más sensibles son el centro del pecho, las costillas, el centro de la espalda, “lo más doloroso es la costilla, mucha gente ahí lo pide sin saber, en cambio en el brazo no es mucho”.

Para quien se encuentre interesado en instalar un establecimiento sofisticado, tendrá que contar con los recursos económicos suficientes. En lo que más se gasta es en el material, porque no lo venden en Chiapas, “hay que mandarlo a pedir y eso entre, agujas y tintas, sale como en unos 10 mil pesos, a parte la camilla, la renta y otros utensilios, son como entre 20 y 25 mil pesos, para tener uno más o menos”.
 

Una vez terminado el dibujo se recomienda aplicar una crema y de ahí no exponerlo al sol, evitar playa, albercas, durante el tiempo que cicatrice, “hay personas que tardan mucho, y hay quienes rápido cicatrizan, también hay que evitar la carne de puerco y el alcohol unos tres días”. A Jorge Manuel Monclova Hernández, perforador profesional desde hace 2 años, le tomó 9 de práctica perfeccionar su técnica. Opinó que el uso del piercing evoluciona constantemente, “todo depende el material, de las piezas, hay cosas que llaman la atención, en la colocación de aretes”.

 
Según su experiencia el uso del piercing ha incrementado en Tuxtla entre un 50 y 60 por ciento, en los últimos años. “Es igual la preferencia entre mujeres y hombres, tampoco hay una edad determinada, incluso los menores acuden acompañados de sus padres, para verificar la limpieza del lugar”.

Él inició en el oficio por gusto “por quererlo usar yo mismo, pero por la edad que tenía tuve que practicar conmigo mismo, de ahí con mis amigos y luego con los amigos de mis amigos, se ve bien es algo que me llama la atención”.

El lugar más común donde solicitan alguna perforación son los lóbulos de las orejas, aunque también hay casos extremos como en los genitales “ahí es algo delicado, es un proceso que yo no realizaría en mi cuerpo, y no me ha tocado hacerlo en alguien más, en eso me sigo formando, hay que ser responsable, que las personas confíen en lo que hacemos”.

Al igual que los tatuajes, los precios varían según el tipo de joyería, van de 200 a 250 pesos “depende del proceso, también se toma en cuenta el trabajo”. En su visión el uso del piercing tiene más aceptación social, “para mí es como usar joyería, los relojes, las cadenas”.
 

“Es normal que muchos no acepten, las personas son muy conservadoras, pero que a ti no te guste eso no es un estigma, muchos lo relacionan con las drogas pero eso no quiere decir que por tener una perforación vayas a pertenecer a algo que no es, o te comportes de una forma extraña, son prejuicios”.

 
Finalmente, explica que el trato entre las personas que se dedican a lo mismo, es ameno. “Conozco a dos tres personas que se dedican a lo mismo, nos aconsejamos, evitamos problemas, hay cursos que se imparten en las ciudades de México y Monterrey, ahí podemos aprender nuevas técnicas”.

Vía » Las Noticias en Chiapas