Felicidad en el dolor ajeno – Schadenfreude

Felicidad en el dolor ajeno — Schadenfreude

Somos tan complejos, que a veces ni nosotros mismos llegamos a conocernos en toda nuestra totalidad. Actuamos de una manera determinada dependiendo de lo que hayamos vivido, las experiencias que nos marcaron y los sentimientos que estemos experimentando; muchos de ellos a veces difíciles de explicar.

Felicidad en el dolor ajeno

Hay días en que una profunda tristeza toma el control y se apodera de nosotros, pero hay otras veces en los que una inmensa alegría nos invade, llevándose esas nubes grisáceas para mostrarnos un lindo arcoíris. Pero entre tanto colorido podemos identificar diversos tonos, unos que explican por qué hay una sonrisa en nuestro rostro o por qué ésta se ha borrado.

Cuando las risas se apoderan de nuestro rostro podemos decir fácilmente que estamos experimentando un momento de gozo y alegría; algo sucede que hace que encontremos placer en lo vivido. Pero, ¿qué pasa cuando se trata de la desgracia de alguien más, cuando gozamos el dolor ajeno y éste nos reconforta?

A lo largo de la historia hemos visto crímenes tan terribles como lo son guerras y genocidios, pero lo más lamentable es cuando los hombres se nutren de las lágrimas que otros derraman.

Gritos, disputas, persecuciones y asesinatos, son ejemplos de situaciones que siempre han estado presentes y que nos muestran la competencia tan brutal que existe entre la especie humana.

Schadenfreude

Para describir ese sentimiento de alegría, consecuencia del sufrimiento, dolor o infelicidad del otro, se ha designado la palabra alemana schadenfreude.

Ésta no tiene traducción literal en otros idiomas, pero por sus raíces schaden- daño, y freude- felicidad, se traduce en la felicidad que causa el daño ajeno.

Aunque no se sabe exactamente los orígenes de schadenfreude, estudios sugieren que podría tratarse de un sentimiento que evolucionó, tal como lo hicieron la envidia y los celos como respuesta a la competencia.

El placer por el dolor se desarrolla a muy corta edad

De acuerdo con análisis e investigaciones realizados por expertos, este placer por el dolor se desarrolla a muy corta edad, desde los dos años, y podría explicar comportamientos entre hermanos.

A través de los años se ha visto cómo los hermanos disfrutan el mal del otro, esto podría ser porque buscan una recompensa de los padres, como podría ser su aprobación y preferencia frente al otro. Lo anterior podría compararse con lo que sucede en la naturaleza, pues se ha visto que ciertos animales como pelícanos y embriones tiburón matan a sus hermanos pequeños, muestra de la relevancia evolutiva.

Se cree que uno de los factores que pueden desencadenar este placer, es la injusticia y las diferencias que existen en la sociedad. Cuando alguien siente que su trabajo no ha sido valorado, o que otro ha obtenido recompensas cuando no se lo merece, verlo fallar en algo puede causar cierta alegría.

Rivalidad entre hermanos

Otros estudios han encontrado, en relación con la rivalidad entre hermanos, que también existe una competencia al momento de aparearse. Ésta puede ser una respuesta a la competencia que hay entre los individuos.

Tanto mujeres y hombres rechazan una posible pareja, al grado de humillarla para aumentar su atractivo; lo anterior como un mecanismo psicológico que busca aumentar las oportunidades de apareamiento.

Todos hemos experimentado alguna vez schadenfreude

El psicólogo Richard Smith, argumenta en su libro The Joy of Pain que todos hemos experimentado alguna vez schadenfreude. Desde ver caer a alguien del poder, hasta los escándalos de algún personaje famoso, hemos sentido cierta felicidad.

Este sentimiento se ha comparado frecuentemente con lo observado en animales, aunque podría decirse que la manera de comportarse de estos se trata más de instinto, pues si algo diferencia a nuestra especie es que tenemos capacidad de análisis y raciocinio.

No podemos negar que todos hemos experimentado alguna vez satisfacción al ver que alguien es regañado, sobre todo cuando consideramos que se lo merecía, o cuando alguien en el poder es destituido porque se hizo justicia, pero hay otro nivel de crueldad cuando se trata de hacerle daño a alguien más. Pues como dijo el filosofo alemán Arthur Schopenhauer, “sentir envidia es humano, gozar de la desgracia de otros, demoníaco”.


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