Pachamama y la evolución de la consciencia

Es domingo y en el centro del pueblo hay un espectáculo. Tus amigos, familiares y vecino te tocan la puerta y te dicen: “¿Vamos, ya? ¡Llegamos tarde!” Tú no quieres ir, odias ese espectáculo. Eres el único que odia ese espectáculo, pero no puedes negarte a ir porque sino tú serías acusado de herejía, brujería o posesión de libros heréticos. […]