Nuevo Año Astrológico 2017

El lunes 20 de marzo 2017 el Sol hace su ingreso al signo de Aries, lo que representa el año nuevo astrológico, el inicio de un nuevo ciclo natural, es el momento de renovar, de iniciar, de renacer. Se produce el equinoccio de primavera en la latitud norte.

Los Equinoccios

En dos épocas del año se producen los equinoccios:

  • En marzo (primavera, inicio del signo Aries)
  • Septiembre (otoño, inicio de Libra).

Al estar el Sol en el punto más cercano al ecuador (línea imaginaria que divide a la tierra en dos partes iguales) el día y la noche tienen igual duración.

Los solsticios

En cambio, se producen cuando el Sol alcanza su mayor distancia del ecuador, cosa que ocurre en julio (verano, inicio de Cáncer) y en diciembre (invierno, inicio de Capricornio). En verano los días son más largos que la noche, y en invierno ocurre al contrario.

Estos cuatro períodos del año que marca nuestro Sol, se relacionan desde el punto de vista esotérico e iniciático, con cuatro fechas religiosas: la Pascua (resurrección de Cristo) en el equinoccio de primavera; el día de San Juan Bautista en el solsticio de verano; el día de San Miguel Arcángel en el equinoccio de otoño, y el Espíritu de la Navidad en el solsticio de invierno.

La fecha iniciática que se conmemora en el equinoccio de primavera, cuando el Sol hace su entrada en Aries, tiene ver con renacimiento, renovación, y fue asociado por los cristianos con la resurrección de Cristo, pero mucho antes de Jesús, ya se celebraba esta fecha, como una forma de enaltecer el espíritu renovador que acompaña a la primavera.

Es la resurrección de la naturaleza que en invierno muere para luego renacer y renovarse. Dice el maestro espiritual Omraam Mikhael Aivanhov, que “se ha situado la resurrección de Jesús en este momento del año, porque en realidad, se trata de la resurrección de toda la naturaleza”.

Dice Aivanhov que “la noción de resurrección está obligatoriamente ligada a la muerte; en el hombre, es la naturaleza inferior la que debe morir para dejar su sitio al espíritu, que encuentra entonces la posibilidad de liberarse para actuar y transformarlo todo”.

El secreto de la resurrección está ahí, delante nuestro, en la naturaleza, y espera que nosotros lo comprendamos, que nos decidamos a morir conscientemente para que surja en nosotros un ser humano nuevo.

Se trata de una muerte simbólica y a la vez muy real, se trata de no apegarnos a viejas experiencias que condicionan nuestro actuar y nos atan a una cadena de conductas repetidas. Se trata de nacer cada día, de vivir cada día con asombro, sin expectativas forjadas por experiencias pasadas; cada día es totalmente distinto al otro, cada momento nos depara una sorpresa, una oportunidad de crecimiento.


Vía » termometrozodiacal.blogspot.com

Los comentarios están cerrados.