Mito del Puer Senex

Mito del Puer Senex
Para el psicólogo Carl Gustav Jung representa uno de los arquetipos, donde se oponen los mitos del puer aeternus (el niño eterno) y el senex (el viejo sabio)

El motivo del puer senex, o el niño con la sabiduría de un anciano, se ha asociado tradicionalmente a la figura del niño prodigio. Como hemos apuntado en otra entrada, el puer senex se hizo popular en la literatura hagiográfica de la Edad Media.

Mito del puer senex — El niño con la sabiduría de un anciano

La precocidad era vista como un comportamiento preternatural y un signo de santidad. Estas características eran descritas en las biografías sobre la infancia de muchos de los santos.

El niño Jesús era considerado como el puer senex por excelencia

De ahí surge la representación iconográfica medieval del bebé con las facciones de un viejo.

A pesar de que en el Renacimiento la representación del niño Jesús como un anciano ya no entrará dentro de los cánones del arte figurativo, la noción del puer senex siguió ligada a la hagiografía, donde estuvo muy asociada a la figura del niño mártir.

La concepción del niño como un adulto en miniatura, y el motivo del puer senex en particular, puede trazarse más allá de la época medieval, en la cultura clásica del mundo romano.

Si bien el Imperio Romano ha sido estereotipado como una sociedad donde la infancia jugaba un rol importante, la noción del niño sabio se halla en varios textos latinos, como en las cartas de Plinio. Séneca se sirvió del motivo del puer senex en algunos de sus escritos, sin que este fuera la única represetación existente de la infancia.

Ovidio defendió el motivo del puer senex o la precocidad como un don del cielo atribuido a emperadores y semidioses.

Aún así, a diferencia de lo que ocurrirá más tarde en la cultura cristiana medieval, en el mundo romano se logra hacer un retrato convincente de la infancia como una etapa distinta de la adulta, donde especialmente el arte figurativo consigue captar la juventud y jovialidad del niño.

Otra clase de mitos

En la época contemporánea, el puer senex ha servido para encarnar otra clase de mitos.

Para el psicólogo Carl Gustav Jung representa uno de los arquetipos, donde se oponen los mitos del puer aeternus (el niño eterno) y el senex (el viejo sabio). El arquetipo en Jung representa una facultad del alma que hace emerger aspectos del inconsciente colectivo.

Como en el resto de arquetipos de Jung, existen aspectos positivos y negativos.

El positivo representa el potencial que contiene el «niño divino» del puer senex. El negativo sería encarnado por la figura de la persona que no quiere crecer, al modo de Peter Pan, personaje que da nombre a esta clase de complejo en la psicología popular.

Aunque no siempre se los denominara directamente así, muchos de los niños prodigios a la largo de la historia han encarnado el motivo del puer senex. Dejando de lado la cuestión de la santidad propia del medievo, muchos han sido los casos de niños prodigo que podemos asociar a este mito.

Giovanni Pico della Mirandola

El renancentista y humanista italiano Giovanni Pico della Mirandola (1463-1493) encarnaría a la perfección al puer senex. Aparte de ser uno de los pensadores más jóvenes y originales de su época, con contribuciones en materia de religión, filosofía natural y magia, Pico della Mirandola destacó por su precocidad en la infancia.

Niños prodigio posteriores a él, como los alemanes y notables políglotas Jean-Philippe Baratier (1721-1740) y Christian Heineken (1721-1725), fueron frecuentemente comparados con el prodigio renacentista.

Saber más:

  • Alexandre-Bidon, D. (1993). Les âges de l’enfance. En Le printemps des génies. Les enfants prodiges (pp. 36–49). Paris: Bibliothèque Nationale / Robert Laffont.
  • Carp, T. C. (1980). “Puer senex” in Roman and Medieval thought. Latomus, 39(3), 736–739.
  • Walker, Stevens (2014). Jung and the jungians on myth. London and New York: Routledge.

Andrea Graus via hypotheses.org