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Luna Nueva en el signo Libra – 19 de Octubre 2017

Luna Nueva en el signo Libra – 19 de Octubre 2017

El jueves 19 de octubre se produce la fase de Luna Nueva en el signo de Libra; el Sol y nuestro satélite coinciden a 26 grados de esta franja zodiacal, dando inicio a un nuevo ciclo lunar de un mes.

La Luna Nueva en Libra se “desequilibra”

La Luna absorbe la energía y cualidades de Libra, signo activado por el Sol, y despierta la necesidad emocional de buscar un centro, un punto de equilibrio que traiga sensación de paz, armonía y conciliación.

No se trata de que al estar esta Luna Nueva en Libra, llegan esas cualidades de manera automática; al contrario: en una balanza se da una pugna de dos fuerzas antagónicas, y el centro es una especie de árbitro que intenta dar equidad a ambas partes, pero cualquier circunstancia puede provocar que se pierda ese equilibrio.

Fortalecer ese centro forma parte de un trabajo interno en cada uno de nosotros, y este ciclo es propicio para hacer esta tarea.

La práctica integral de yoga (no sólo las posturas físicas o “asanas”, sino también la meditación, la respiración profunda y la actitud mental) puede ser una herramienta muy valiosa para fortalecer este punto central que nos lleve al equilibrio interno, y que luego se reproducirá como equilibrio en nuestras relaciones con los demás.

No obstante, en esta Luna Nueva tendremos un aspecto astrológico muy fuerte, que pondrá a prueba nuestra determinación a buscar ese equilibrio, pues Urano, el que descuadra todo, el rebelde, el imprevisible, desde el guerrero signo de Aries, estará en exacta oposición a esta fase de Luna Nueva.

Coinciden a 26 grados del par que conforman Aries y Libra. (En el gráfico de este artículo podemos ver al Sol y la Luna, es decir, la Luna Nueva, desde Libra, frente a Urano que está en el signo opuesto, que es Aries).

Las circunstancias externas estarán cargadas de situaciones inesperadas, bruscas, difíciles de prevenir porque se pueden dar en cualquier momento, y generan un ambiente de muy poca estabilidad, con reacciones que pueden escapar de nuestro control, y por consiguiente, este ambiente compulsivo choca con la búsqueda de este centro y lleva a que la balanza se bambolee y desequilibre.

Llevando esto al plano de nuestro propio ser, esta puede ser una oportunidad para desarrollar fortaleza interna, porque precisamente ante circunstancias externas que nos pueden desajustar, es cuando cobra más sentido fortalecer la determinación de alcanzar un estado de paz interna, la búsqueda de un centro que nos equilibre y nos permita ver las cosas clara y serenamente, para actuar con sabiduría. Ese es el reto en este ciclo.


Pedro González Silva