Entrevista Padre Palmar – Venezuela

Padre Palmar
Padre Palmar

Auto descrito como cura de barrio, periodista y locutor, devoto de María Santísima, José de Jesús Palmar Morales, mejor conocido como el controversial padre Palmar, comparte sus vivencias en tiempos de crisis.

Dios no va a hacer lo que le toca a los hombres

Su voz tenue y distinguida dista mucho de la del tono frontal que nos hace imaginar a un hombre reaccionario detrás de cada tweet. “Estamos viviendo la última etapa de este régimen que ha hecho añicos a nuestro país”, es lo primero que el padre deja escapar para iniciar la plática.

Palmar sostiene que estamos en medio de una crisis económica que clama una solución impostergable, “tenemos una Venezuela devastada, vulnerable desde el punto de vista político, y sobre todo desde el punto de vista social, tenemos una Venezuela en un estado deplorable”.

La génesis de los rasgos negativos que el sacerdote utiliza para graficar al país la sustenta en la incapacidad del gobierno para gerenciar, “solo se han dedicado a usufructuar el bien público y han tomado las riquezas del país como si se tratara de un botín de guerra”.

El presbítero estima que la Venezuela de hoy es una Venezuela de hambre, escasez, desabastecimiento e inseguridad, “son los cuatro problemas más graves que tiene el país y eso es precisamente lo que está llevando a la ruina política al régimen”.

Salida honorable

El padre considera que la situación del país solo puede presentar dos salidas, la primera la califica de honorable, “si es que ellos pueden hacer algún acto honorable”, que consistiría en la renuncia junto con el exilio. La segunda opción es una salida no pacífica, “yo no creo en una salida democrática, yo los conozco por dentro y sé que un régimen militarista, castro-comunista, no sale con votos”.

Para sustentar la tesis, recuerda que las veces que se ha acudido a mecanismos democráticos en el país los resultados han sido “fraude, chantaje y mentiras”, el sacerdote prefiere una salida pacífica aunque reconoce que “en estos momentos el país exige una salida antidemocrática”.

El presbítero asegura que nunca antes, ni siquiera en tiempos de guerra o durante todas las dictaduras caudillistas por las que pasó Venezuela, el país había presentado tal nivel de devastación, “y para colmo, ahora van a salir con un parapeto monetario, ósea que van a cambiar el bolívar por una supuesta moneda interna sin ninguna referencia a nivel internacional”

¿Tiene salvación este gobierno?

Primero no le digas gobierno, es una palabra muy digna para este parapeto, la palabra gobierno es constitucional y lo que nosotros tenemos es un régimen totalitarista, y frente a un régimen totalitarista, como salvación, cabe solo la salida de calle.

Hablamos de políticas erradas que han conducido al país al nivel de devastación que usted describe, pero quienes dirigen esas políticas argumentan que han llegado ahí por la voz del pueblo ¿es posible que la voz de Dios se manifieste en la voz del pueblo?

“Siempre la voz de Dios es la voz del pueblo, pero a veces la voz del pueblo no es la voz de Dios, porque el vox pópuli muchas veces está impregnado de populismo y de manipulación ideológica”.

El padre asegura que el fallecido presidente Chávez utilizó tres elementos tácticos del diablo, “el diablo divide, el diablo confunde y el diablo asusta”, y agrega que ni siquiera se sabe a ciencia cierta sí Chávez está muerto o está vivo.

La pregunta lo lleva a afirmar que hemos perdido nuestra identidad y nuestra cultura, “Chávez nos rompió la lógica del venezolano, pero lo más triste hija es que, nosotros nos acostumbramos a vivir con la lógica rota, practicas que eran totalmente negada en nuestra cultura, hoy es el pan de cada día”.

¿Es entonces esta situación un castigo de Dios para Venezuela?

No, no, esto no es un castigo de Dios, esto es un castigo de nosotros mismos que nos equivocamos, que en la cuarta republica nos hastiamos del partido blanco y verde y pensamos que la salida era con este loco de oficio y pusimos la torta. Eso nos enseña a no confiar más en los militares cuando se trata de política y a no creer en mecías humanos.

Usted estuvo muy cerca del chavismo –en el corazón mismo diría yo– ¿qué lo llevó a alejarse de esa corriente política?

“Cuando supe que el primer ladrón era Chávez, porque siempre los chavistas decíamos que estaba mal rodeado, que él no sabía, que la gente que estaba a su alrededor no servía, cuando yo personalmente comprobé con pruebas fidedignas que él era la cabeza de la corrupción y su gobierno era una farsa gubernamental, dije hasta aquí te acompaño”.

Personas afectas al oficialismo rumoran que el distanciamiento con el chavismo se debe a que usted aspiraba llegar a ser cardenal y Chávez no lo apoyó en esa empresa.

“No por favor, eso no es así, eso no tiene nada que ver, al contrario, yo me siento completamente satisfecho de ser cura de barrio, con todo lo que yo he hecho en la Iglesia eso indica que de ahí no pasaré y además ningún presidente se puede meter en asuntos de la Iglesia”.

Con Chávez aun vivo usted llegó a hablar de una pelea espiritual, no física ni electoral, asociada al presunto gusto del fallecido presidente por las prácticas sobrenaturales. Con Maduro ahora en la presidencia ¿sigue siendo está una pelea espiritual?

“Esta lucha no es solamente política, ni económica, ni social, es una lucha del bien contra el mal, yo puedo dar seguridad que de aquel lado está el maligno impregnado, esa gente tiene odio, son perversos”.

El sacerdote considera que el chavismo no es un partido político, sino una secta religiosa donde ven a Chávez como un semidiós, cuyo jefe no es Maduro sino Diosdado, “porque Maduro es el títere más horriblemente inmaduro que puede haber en la historia”, y añade que la materia prima del chavismo son los pobres…

Síndrome caribeño perverso

Palmar describe que como humanos todos tenemos un hombre salvaje por dentro, al que denomina “síndrome caribeño perverso” que se presenta bajo los síntomas de violencia, vicios y flojera, “el venezolano tiene muy arraigado ese síndrome y Chávez lo explotó, Chávez los agrupó, los aglutinó; no quiere decir que eso sea absoluto, no todos los que están del lado de allá tienen el síndrome, pero si la gran mayoría”.

En el caso inverso el sacerdote habla de los pacíficos y los que poseen virtudes asociándolos con la oposición, y repite con ahínco: “no quiere decir que de este lado estén todos los buenos, pero resulta que de este lado, donde predomina lo pacífico, los violentos nos han colmado esa actitud pacifista y ya no podemos seguir siendo pacíficos”.

Y a propósito de actitudes sosegadas, el padre expone que los venezolanos no pueden repetir la historia de los cubanos al inicio de la dictadura castrista, “los cubanos se metieron en sus casas esperando que Dios actuara y Dios no va a hacer lo que le toca a los hombres, como tampoco nosotros vamos a hacer lo que le toca a Dios”.

Hemos hablado de los errores del chavismo pero en medio de todo esto ¿cuáles son los pecados de la oposición?

“Los mismos argumentos que uso contra el chavismo, los uso contra la oposición, hay que tener claro lo siguiente: la oposición hay que verla de dos maneras, la partidista y la ciudadana, yo me ubico cien por ciento en la ciudadana, tenemos que tratar de que los que lleguen al poder sean los más dignos y los más competentes”.

Vemos en su actuar una actitud fuerte de crítica contra el gobierno que no se aprecia en otros representantes de la Iglesia ¿Cuál es la postura que debe asumir la Iglesia en estos tiempos de crisis?

“La Iglesia siempre está llamada a ser mediadora, pero en este momento una mediación es algo que debe darse después de la salida, mientras estemos luchando con este régimen forajido, no hay mediación, hay confrontación, porque yo no voy a mediar entre el diablo y los ángeles, el diablo no dialoga, no tiene respeto por lo humano”.

El cura afirma que la Iglesia venezolana está actuando un papel equivocado, “como Iglesia nosotros tenemos que enfrentar este demonio, no sería la primera vez que la Iglesia lo haga, en otros países se ha hecho, se hizo en el Salvador, Nicaragua y Chile y en otros momentos históricos de Latinoamérica ¿por qué aquí no?”.

Palmar confía que va llegar el momento de la Venezuela unida, “donde todos nos vamos a respetar, chavistas y opositores, yo sueño con esa Venezuela de todos, porque un sector destruyó la patria pero los dos sectores tendremos que unirnos para reconstruirla”.

El profeta Santiago hace referencia a lo peligrosa que puede resultar una lengua al punto de poder incendiar un gran bosque, hay quienes critican que la suya es bastante incendiaria y difiere mucho de buscar esa unificación soñada de los venezolanos ¿cómo responde a eso?

“Lo que pasa es que la gente está acostumbrada a un profeta dulce y la dulzura no es posible mientras tú veas que están apresando y matando gente, eso hay que combatirlo con un verbo encendido, no para incendiar al país, sino para despertarlo. Una vez el Señor le dijo a los apóstoles «quisiera que llegara el fuego y que ya estuviera ardiendo»”.

A los jóvenes

Para referirse a los estudiantes y jóvenes que han estado al frente de las protestas en las calles, el presbítero apela al evangelio, ubicándose en el momento mismo del Calvario, a los pies de Jesús, “en el Calvario solo quedó el más joven y las mujeres, yo creo en las mujeres y en los jóvenes, son el mayor recurso con los que cuenta el país”.

Agredido físicamente en tres oportunidades, perseguido y amenazado contantemente, el padre Palmar asevera que nada de eso lo va a detener, “cuando uno está convencido de que la lucha está iluminada por Dios, a uno nada lo detiene. Como sé que caiga o no este gobierno ellos vienen por mí, pues yo voy por ellos”.

Nota de Prensa del Partido Popular de Venezuela