Entrada del Sol Piscis 18 de febrero 2018

Entrada del Sol Piscis 18 de febrero 2018

La entrada del Sol a Piscis ocurre el domingo 18 de febrero, momento en que se activan las energías más sutiles de la rueda zodiacal. En esta ocasión, el astro rey encuentra la franja pisciana muy movida, pues a su entrada hace conjunción con Mercurio, el astro de las comunicaciones, el cual entra el mismo día, pocas horas antes.

Piscis mueve reacciones en masa

También está en este signo, Venus, el astro del amor, Neptuno, que es el planeta regente de Piscis y al estar ahí magnifica las cualidades de esta zona del zodíaco, y además se encuentra Quirón, conocido como el “sanador herido”.

Poco antes de la entrada del Sol a Piscis, la Luna ha estado pasando por este signo, activando todos los astros que están allí, y por lo tanto el astro rey encuentra las aguas piscianas agitadas, con la marea alta, moviendo al máximo la sensibilidad, mientras la Luna se despide y entra a Aries.

El Sol a su entrada activa las energías esenciales del signo, y sale a relucir un ambiente en el que todos nos conectamos más fácilmente con las emociones que fluyen en el ambiente, a los pensamientos del colectivo; estamos más proclives a absorber los estados de ánimo globales, y por esa misma razón, el ambiente está más propenso para que haya reacciones colectivas en masa.

Mercurio en Piscis está debilitado y por eso la comunicación se torna difícil, vaga, confusa, engañosa, pero a la vez nos ayuda a despertar la intuición, la cual deberemos afinar y usar para tomar las mejores decisiones.

Venus, en cambio, se fortalece mucho en Piscis, y favorece que la creatividad y las expresiones afectivas vayan en aumento.

Neptuno, como dijimos, es el astro que rige a Piscis, y al estar presente en su propia casa, eleva la calidad vibratoria del signo, conectándonos con búsquedas espirituales, místicas, y con experiencias extrasensoriales.

Quirón, el sanador herido, nos confronta con experiencias dolorosas que sólo pueden ser sanadas con la disposición de ayudar y comprender a los demás, para luego recibir energías de reciprocidad que pueden venir de donde menos lo esperamos. Se requiere proyectar fe hacia los demás, para fortalecer nuestra propia fe.

Piscis mueve energías kármicas, que nos confrontan con nuestros actos y decisiones del pasado, para darnos la oportunidad de corregir lo que sea necesario, resolver lo que está pendiente, y cerrar los ciclos que ya están llegando a su fin.


Pedro González Silva