Amor Verdadero

Amor Verdadero

Ella lo llamó por teléfono y le dijo: — ¿Hola, puedes venir un momento?, necesito hablar urgentemente contigo — Si claro ya voy — dijo él. Y colgando el teléfono se dirigió a su casa.

“EL” – Amor Verdadero – Reflexiones de Amor

Mientras se dirigía a casa de ella, “EL” empezaba a sentirse mal, como que algo no estaba bien, y no era para menos, cuando llegó y tocó la puerta, la cara de Ella no era la misma de siempre, lo invitó a pasar y se sentó frente a El.

La conversación que fue surgiendo entre ellos poco a poco llevaba hacia ese terrible destino. Ella decía que la relación ya no era la misma.

El también lo sentía así, pero sabía que eso no era lo peor, y así fue, pronto ella le dijo que quería terminar la relación, El no se negó dijo que si, y en ese mismo instante “EL” murió.

“EL” era un amor, un amor como cualquier otro, que cuando murió, al igual que todos los amores, fue al cielo, al cielo de los amores y al llegar allí, fue recibido por el amor de la portería que le preguntó ciertos datos.

Un poco extrañado, el anciano le dijo que El no tenía porque estar allí, pero que sin embargo, se diera una vuelta por el lugar, mientras averiguaba que había pasado.

Y así fue, el amor entró y empezó a caminar por el cielo

Pero pronto se dio cuenta que todos los amores tenían un grupo definido y tenían su grupo de amigos iguales, así que empezó a preguntarse que tipo de amor sería él.

Al principio creyó que iba a ser sencillo, pero poco a poco empezó a ver grupos cada vez más distintos con los que no se identificaba, así que acercándose al primer grupo, un grupo de niños que jugaban alegres, les preguntó:

— “¿Por casualidad sabéis que tipo de amor soy yo?”

Uno de ellos, con esa sonrisa de niño precoz se le acercó y le dijo con una voz muy tierna:

— “No, pero solo podemos decirte que nosotros somos los amores infantiles”.

Empezó a recordar que en un principio él fue un amor infantil

Pero poco a poco creció y le pareció ilógico que ahora que estaba muerto tuviese que ser considerado de nuevo un amor infantil, así que con una sonrisa se despidió del niño.

El amor siguió caminando, cuando encontró un camión que venía recorriendo el cielo, como ya estaba cansado se subió y al ver cantidades de amores viajando en el, les dijo:

— ” ¿Perdonen, por casualidad saben ustedes que tipo de amor soy?”

Uno de los amores que iba en el camión lo miró y le dijo:

— “No, solo te puedo decir que nosotros somos los amores pasajeros, aquellos que pasamos sin dejar huella”

Triste porque no podía encontrar su identidad el amor

Siguió caminando, hasta que se encontró con un grupo de amores, de apariencia griega, con unas grandes batas y en actitud pensativa. El, temeroso de interrumpirlos se acercó y de nuevo les preguntó que si sabían ellos que clase de amor era, cuando uno de ellos se giró y mirándolo le dijo:

— Nosotros solo sabemos que somos … “los amores platónicos”

Siguiendo su camino, se encontró con una serie de amores que miraban la pantalla de un pequeño ordenador, y en la misma se podía leer algo así:

— ” Y esta es tu misión, si decides aceptarla, este mensaje se destruirá en 5 4 3 2 1″ …

Al amor no le fue difícil comprender que estos eran los amores imposibles y que El, no había sido un amor imposible.

Caminando ya sin querer preguntarle a nadie, se encontró con un anciano que estaba solo, sentado bajo un árbol.

— “¿Perdido?”. Le dijo el anciano.

Y el amor se volvió para responderle:

— ! Si!, lo que pasa es que no sé quien soy, me encuentro dando una vuelta porque resulta que estoy aquí por error, quién sabe que habrá pasado, y mientras tanto trato de buscar mi identidad, pero no la encuentro y eso me preocupa

El anciano dejó escapar una leve sonrisa, y le dijo:

— Por casualidad, ¿no te has sentido identificado con todos y a la vez sin ser parte de ninguno?

— ! Si!, eso es exactamente lo que me pasa — dijo el amor, ya un poco más feliz, porque parecía ser que el anciano lo entendía.

— Mmmmm, ya veo, ¿sabes?, hace mucho no encontraba alguien como tú, o alguien como yo, es que es algo muy raro, tu eres todavía muy joven y tal vez por eso estás confundido. Yo ya llevo muchos años, estoy aquí de vacaciones porque realmente no estoy muerto.

— ¿Cómo? Perdón!, pero realmente no entiendo, — dijo el amor.

— ¿Usted dice que yo soy como usted? ¿Qué me quiere decir?

En ese momento, se oyó una voz potente, con autoridad que llamó al amor para que se presentase en la entrada del cielo.

El amor intentó quedarse haciéndole preguntas al anciano

Pero en ese momento una fuerza divina lo transportó hacia la entrada, donde estaba el guardián del cielo de los amores, diciéndole que si, que efectivamente el no estaba muerto, que había quedado en un estado de shock por el golpe tan duro.

Inmediatamente el amor la llamó y le dijo que no podía vivir sin ella, que ese tiempo le había servido solo para saber y confirmar cuanto la amaba.

Ella le dijo que sentía lo mismo y “EL” empezó a sentirse vivo de nuevo. Bajó del cielo a la tierra, volvió a vivir y volvió a sentirse feliz.

El anciano del cielo no se quedó triste, sabía que lo volvería a ver, estaba un poco extrañado de que un amor de su clase fuera tan joven, llegó a pensar que ya no existían, pero bueno, estaba equivocado, pues lo había visto.

Lo que el joven amor no sabe y tal vez no sepa en muchos, pero muchos años, es que El pertenece a esa raza única, no es parte de ningún amor, pero a la vez es parte de todos, un amor que nunca muere, un amor que sufre y llora pero siempre sale adelante,

lo que el anciano no le llegó a decir es que “El”, era …

EL AMOR VERDADERO.

Cómo encontrar al verdadero amor con la energía de la naturaleza