Héctor Solórzano, especialista de la Universidad de Guadalajara (UdeG) en medicina y profesor del Departamento de Fisiología, afirma que sólo dará la entrevista si dejamos de llamar medicamentos a los productos naturistas. “No son medicamentos, aunque sus comerciales lo digan, en realidad son nutracéuticos”.

Y es que en los últimos años ha habido un auge exponencial de estos productos debido a su origen natural; se piensa que por tener altas dosis de vitaminas y minerales pueden consumirse sin tener supervisión de un especialista:

“Esto es lo más peligroso, porque a los pacientes que se les determina que necesitan, por ejemplo, Omega 3 y no Omega 6, les puede causar graves problemas en los equilibrios químicos del cuerpo humano”.

Estos son algunos de los mitos y realidades acerca de los productos naturistas o nutracéuticos en los que el doctor Héctor Solórzano habla de las bondades y propiedades pero también de los cuidados a tener frente a éstos.

La chía, el nuevo “fitness”

Un estudio realizado en 2003 por la Universidad de Guadalajara reconoció las propiedades en fibra y proteína de la chía o salvia hispánica, una planta cuyas semillas remojadas en agua liberan mucílago y producen un líquido gelatinoso que sirve para adelgazar. “El consumo de esta semilla libera lo que conocemos como el Omega 3, que es una fuente de energía que se requiere, el problema es que por querer bajar el colesterol se puede producir una ingesta excesiva”, advierte el especialista.

El consumo de la chía sin la supervisión adecuada puede ocasionar irritación intestinal en personas que no estén acostumbradas a consumir fibra, llegando incluso a ocasionar diarrea e irritación en individuos que sufren de colon. Además, el consumo excesivo puede ocasionar cólicos intestinales.



En México se le utiliza para acompañar jugos vegetales, esencias y bebidas refrescantes. Las semillas también pueden secarse y molerse para preparar una harina fina y de sabor intenso, tipo pinole, que se consume principalmente como dulce. Por su composición química, este producto es utilizado por personas que quieren bajar unos kilitos de más. Muchos deportistas la acompañan en sus bebidas rehidratantes y se recomienda consumirla porque, además de esas propiedades, contiene ácidos grasos como el Omega 3, que proporciona energía.

Cahuenga, remedio contra todo

En el mercado naturista pululan las presentaciones de todo tipo de fibras y la mayoría tiene su origen en la fibra cahuenga, un producto de don José Cahuenga, pionero de la herbolaria profesional en México. Por sus diversas propiedades, estos tipos de fibras han ayudado a muchas personas a remediar constipación intestinal, colitis, mala digestión y hemorroides y pueden prevenir enfermedades graves como el cáncer de colon, siempre y cuando vayan acompañadas de una dieta balanceada y supervisada por nutriólogos especialistas.

Aunque el doctor Solórzano del Río no conoce a profundidad el producto de la familia Cahuenga, señala que las fibras de ese tipo presentan el problema de sobredimensionar sus efectos positivos, “sobre todo en los comerciales, que llaman la atención con cuerpos bien formados, pero que no son claros en los efectos secundarios en caso de sobrepasar la cantidad de dosis recomendada por un especialista”.

Según el profesor de la Universidad de Guadalajara, “estos productos sirven siempre y cuando tengan un uso adecuado; y ¿cómo se les da el uso adecuado? Pues es sencillo, cuando hay un nutriólogo aconsejando y haciendo los chequeos médicos correspondientes”.

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